Entrevista Montaje: Claudio Rodríguez periodista y escritor

 

Revista Montaje junto con librería Aldebarán tienen el agrado de presentar la entrevista al escritor y periodista Claudio Rodríguez.

 

Miguel Echeverría: Primero felicitarte por la confirmación de la segunda edición de Carrascal boca abajo.

Claudio Rodríguez: Sí, efectivamente lo supimos hace unos días.

M: Más de trescientas páginas. Aumento el proceso.

C: Claro, básicamente por un tema de diseño. La novela es la misma de la primera edición. Letra, diseño; esas formalidades la hicieron aumentar un poco en volumen.

M: ¿Qué te motivo a narrar este horrendo caso?

C: La prehistoria de esta novela se remonta hace varios años cuando estaba en la universidad investigando temas históricos. Siempre fue una afición mía que tenía que ver con nuestra historia, con la historia de Chile. Leyendo un libro sobre la historia de las Animitas de Oreste Plath: un investigador folclorista chileno. El rescató en un libro a modo de resumen las historias de animitas (construcciones religiosas que se hacen a los costados de los caminos) y una de está es la de Luis Mesa Bell el periodista asesinado en el barrio de Carrascal. Y a partir de ahí; Oreste Plath entregaba, junto con eso, una importante bibliografía donde me pude sumergir en esta historia que transcurre en el año 32 de nuestro país.

M: Te quería hacer un comentario sobre las animitas que muchos extranjeros, creen, por lo general que nosotros enterramos a la gente ahí. Que no tenemos cementerio. Nuestra tradición popular es enterrar a la gente donde muere. Oye, en Carrascal justamente se cometió este crimen que demuestra de alguna forma que las Repúblicas siempre han estado en el papel, que aguanta mucho, es decir, mira tenemos elecciones periódicas, hay competencia; por lo tanto, somos una democracia. Pero detrás de eso la cruda verdad era que justamente no se podía sostener sin policía política, sin armas de represión; cuando había personas, periodistas valientes como Luis Mesa Bell y periodistas de la revista Wikén; se llevó acabó un crimen urdido incluso con fuerzas extranjeras o con la influencia del nazismo.

C: Primero efectivamente esta historia sirve para que conozcamos que el periodo republicano nuestro tuvo muchos bemoles, tuvo muchas grietas y un ejemplo de eso, precisamente, es el año en que transcurre esta novela que es mil novecientos treinta y dos; un año totalmente convulsionado. Había finalizado una dictadura muy cruenta de Carlos Ibáñez del Campo, donde hubo persecución política, hubo exiliados, ya estaba terminando y se intentó recuperar la democracia con un Presidente que duro muy poquito que fue Juan Esteban Montero, a él se le dio un golpe de estado que fue de la República Socialista que duró prácticamente doce días. Después de eso vino una especie de contra revolución dentro de esa misma revolución socialista que fue Carlos Dávila y en cierta medida fue un heredero de la lógica de Carlos Ibáñez: mucha represión, crímenes políticos y dentro de ese periodo se insertan los dos crímenes que aparecen en la novela. El crimen del profesor comunista Manuel Anabalón y el de Luis Mesa Bell que precisamente ocurrió porque esta historia termino con su muerte, porque se dedicó a investigar el caso de Anabalón que fue en ese tiempo, que hoy todavía existe, el concepto de fondear. Fue un profesor que fue torturado en un barco en Antofagasta, llevado hasta Valparaíso y ahí fue fondeado en el Puerto. Y esa investigación la llevó acabo Mesa Bell que terminó también pagando las consecuencias de querer averiguar qué había ocurrido.

M: Da mucho para un contexto similar a este proceso. Nuevamente Chile saliendo de dictaduras. Tratando de construir un movimiento popular. Luis Mesa Bell, además era muy comprometido. Él participaba en la Nueva Acción Pública: movimiento político asociado al socialismo. ¿Tú ves también ahí parte de la debilidad de la herencia democrática chilena, de la poca tolerancia?

C: De todas maneras. Y uno la conclusión que saca, si es que en temas literarios o históricos si se puede, bueno en literarios, si se pueden sacar algunas conclusiones es que precisamente nunca nuestras democracias son perfectas, están llenas, y los estamos viviendo, tenemos una democracia y nos damos cuenta más que nunca de todos los problemas que tiene. Y a eso se agrega el periodo puntual de 1932 que en sí mismo fue complejo. Fue un periodo donde comenzaron a surgir muchos movimientos políticos. Había una izquierda que se estaba haciendo, pero en sus múltiples variantes; en el caso de los socialistas se estaban conformando en la Nueva Acción Pública donde militaba Luis Mesa Bell, después se juntaría con otras matrices y formarían el partido Socialista, pero todo estaba recién naciendo. Y a eso se agrega también corrientes más vinculadas al fascismo como el Movimiento Nacional Socialista, inspirado en los que estaba pasando en la Alemania con Hitler. Entonces a la preocupación de las elites que gobernaban en ese periodo. Un tipo de gobierno parlamentario donde todo se cocinaba en las altas esferas; surge otro elemento que es que están surgiendo muchos grupos que están cuestionando eso; por lo tanto, el resultado es represión. Y eso se traduce en lo que ocurrió hace años con estas dos muertes y muchas cosas más. Porque si nos ponemos a averiguar que paso en ese periodo nos vamos a encontrar con infinidad de historias, tan o más apasionantes que la que sale en Carrascal.

M: Todo el equipo humano detrás para aplastar cualquier respuesta, revolución, no. Podíamos creer que el crimen político tenia nombre y apellido: Manuel Contreras, Augusto Pinochet, con la DINA y la CNI también encontramos en esto no tan antiguo, un par de años atrás. Encontrando por ejemplo a Miguel Rodríguez, manteniendo esa lógica. Ha sido una constante.

C: Justamente, en definitiva, una de las conclusiones que se puede sacar al leer la novela, es que, lo que aparece ahí ocurrió hace ya varios años. No es algo nuevo y muchas cosas, lamentablemente, nos van a resultar familiares.

M: ¿Tú ves alguna crisis como periodista respecto de la libertad de prensa, pero también ligada y anclada a la represión política?

C: Lo que está ocurriendo hoy, que es muy lamentable, uno se vaya enterando cada cierto tiempo del cierre de medios. Un proceso que viene desde que recuperamos la democracia, que estamos viendo cómo se están cerrando medios. Es una situación realmente lamentable y que nos afecta, no sé si desde un punto de vista de la represión, pero si en la consolidación de nuestra democracia. O sea, democracia con pluralidad de medios es algo que debe venir de la mano, es la manera de la que yo pienso. Creo que esto tiene dos patas, dos maneras de enfrentarlo, si queremos buscar una solución. Por una parte, la iniciativa que debe nacer de nuevos medios, si nos ponemos a buscar en internet, vamos a encontrar que existen muchos medios de investigación digitales, muy buenos, que con mucha dificultad van tratado de hacer periodismo de investigación y por otro lado que haya un interés de los mismos ciudadanos de querer conocer, leer e informarse por estos medios. Entonces, la torta completa se da por el trabajo periodístico y el interés ciudadano. O sea, ciudadanos informados. Si existiese una verdadera demanda, podría haber también una respuesta por parte de muchos periodistas de organizarse y generar medios. En el fondo este tema de la información la vamos armando entre todos. Es la manera de ver el problema que tú me planteas.

M: ¿Tú crees que hay una crisis en la opinión pública en la manipulación de la información, los montajes?

C: Sí, o sea, los montajes están en el pan de cada día, a eso le agregas también el tema de las críticas, uno lo puede ver en la cotidianidad, en como encienden y como se difunden el tema de las noticias falsas, por ejemplo, que a través de redes sociales hay personas que tú compartes con ellos, que sabes que tienen una formación, que tuvieron una buena educación o que forman parte del sector o estamento ilustrado y ver como caen en este tema de difundir unas noticias falsas. Por ese ejercicio que los sociólogos lo han explicado, lo pueden explicar mucho mejor que yo o los psicólogos, de buscar aquella información que a ti te gusta y que te agrada y que te sirve para tus convicciones tú la das por verdadera y eso se multiplica más que el virus este: el covid. Con una rapidez increíble. Y no hay manera de enfrentar eso, salvo con formación, auto exigencia. De hecho, muchos periodistas y una red de bibliotecarios públicos dieron hace un tiempo unas recomendaciones para no caer en las noticias falsas y dentro de esas salía la responsabilidad que tenía cada uno con lo que estaba recibiendo; de filtrarlo, de analizarlo. Si esto que estás leyendo te ofrece la más mínima duda, someterlo a otro ejercicio, contrastarlo con otras fuentes y eso es un trabajo que debe hacer el mismo público. No se lo podemos dar todo preparado.

M: ¿Tú crees que también hay un problema con la ética, no solo con los medios, sino también periodística al ni siquiera basarse en las fuentes? No sé si manipular es la palabra, pero si distorsionar la realidad. ¿Tú en tu investigación cómo puedes ir analizando cuál es la verdad, que fuente es fidedigna?

C: Claro, mira es que yo ahí haría una distinción, porque el trabajo que yo hice a través de Carrascal, por ejemplo, si bien tiene una base de investigación, pero no fue una investigación de carácter académico. Fue una investigación para ambientarme, como una exigencia literaria para poder abordar una historia en clave de ficción. En definitiva, es una novela. La posibilidad de poder conocer la época, de empaparme en ella y de poder reconstruir de la manera más fidedigna es periodo; porque eso fue en lo que más trate de esforzarme al escribirla. Lo del tiempo, lo da la libertad de que tú estás armando una novela que no te la están coartando por ningún lado. Tú escribes nomás y después es la suerte que corre esa novela una vez que esta publicada. Entonces ese trabajo se da en esa dinámica que es distinto al ejemplo que tú me comentas, del trabajo periodístico que hacen día a día muchos colegas. Que se ven enfrentados a órdenes editoriales, las ansias de hacer un golpe noticioso, donde muchas veces por dar el golpe tú tiras información que después puede dejar la crema con eso, la inmediatez, la competencia que genera las redes sociales, o sea, el periodismo que hace la contingencia hoy en día se ve, lamentablemente, enfrentado a una serie de esos temas que en el caso de escribir una obra como Carrascal, yo no me había enfrentado, yo ahí puedo decir que conté con la libertad para investigar, para empaparme de lo que era Chile en esos años y a partir de ahí armar todo una ficción.

M: Una ficción que no es tan ficción.

C: Claro lo que pasa, sí, no es tan ficción en el sentido de que tiene un punto de partida en una base en un periodo de nuestra historia. Puede que, en algunos pasajes, porque a la historia completa nunca se puede acceder a través de una investigación. Siempre te quedan pasajes de un punto de vista de la trama donde te falta un personaje o donde te pueda faltar una trama y que tengas que idear un poco más y recurrir a la imaginación, bueno, a eso me refiero. La base, como tú bien dices, claro tiene un punto de partida de dos hechos que ocurrieron y esos forman parte de una historia, podríamos decir, historia secreta de Chile que son dos asesinatos políticos que ocurrieron, con nombre y apellido de personas que existieron. Lo que hice yo a partir de eso fue recrear una historia en clave de novela. Pero efectivamente tiene un pie en la realidad.

M: Hay una bailarina-actriz que es parte del entramado. ¿Ella existió realmente?

C: Rebeca es un personaje, ante tu pregunta, es de ficción. Pero muy necesario para abordar la escritura. Le dio un poco de sabor a esta historia que estaba, si la dejamos hasta ese momento, estaba muy masculinizada, entonces incorporar personajes femeninos le da mayor riqueza a la historia. A parte que es un personaje muy interesante que tiene luces y sombras. Y que esta cien por ciento comprometida con la época.

M: Autores que te hacen algún sentido como Carlos Tromben o Carlos Basso. ¿Te dan una cierta referencia?

C: Sí, por supuesto. Si bien son dos tipos de autores que lo que tienen en común es que toman la historia. Que es el fondo lo que yo hice con Carrascal: tomé la historia. El desarrollo posterior es distinto. En el caso de Tromben me siento familiarizado con lo que él hace. Arma una ficción en base a la historia del Huáscar y creó un universo de lo que ocurrió ahí en la época de la Guerra del Pacifico. O su novela que leí hace poco que está ambientada en la Guerra Civil del 91. Esa manera de crear ficciones a partir de la historia me interesa y siento una hermandad con lo que hace Carlos. Y el otro Carlos, Carlos Basso es otro camino tan válido e interesante, también hace ficción, pero el grueso de lo que ha ido publicando es con investigación pura. Muy bien escrita, muy bien desarrollada, con mucha verificación de fuentes, con el tema de los nazis, con algunos crímenes que han ocurrido; creo que tiene uno sobre la historia de Matute-Johns, me parece… Bueno, en este último tiempo ha publicado muchas cosas, pero el grueso de él es de la investigación periodística. Valiosísima y muy bien realizada.

M: ¿Y cómo pasaste de la investigación periodística a la novela? ¿También te quería preguntar si tuviste desde siempre ser escritor o tenías algunos cuentos, por ejemplo, poesía o siempre lo tuyo fue la prosa?

C: Una historia que puede ser muy parecida a la de muchos narradores o escritores; cuando una parte intenta comenzar con algo de poesía en el colegio y por fortuna pasa un tiempo y tiene la tan necesaria autocritica para guardarlo y hasta para deshacerse de ellos. Después de eso cuando se ve que la poesía tiene toda una dinámica, toda una exigencia y uno se siente más cómodo siendo lector de poesía que reproducirlo uno mismo, si no tienes esa capacidad; uno por descarte termina en el cuento. Tengo algunas cosas publicadas en el género cuento; uno cree que por esa brevedad sea mucho más fácil abordarlo, pasado un tiempo también te das cuentas que el cuento es tal o más difícil que la poesía. Un género bastante complicado al cual también le tengo su respeto. Y después de este descarte te viene esta especie de cajón de sastre que es la novela. Que es como más abierta y que también te puede generar un espejismo y te puedes perder en él, pero te invita a que tú te puedas aventurar. Como es una carrera de largo aliento, como cruzar un océano y pueden pasar muchas cosas y que todo lo que te ocurra va a ser bienvenido. Entonces, esa aventura que te implica la novela, en definitiva, me hizo optar por ella y tratar de sacar y concretar una novela de corte clásico como es Carrascal.

M: Y también hay una posibilidad polifónica al leerte, tú aparte de diarios de vida, de minutas de investigación, de informes: ¿cómo fue esta polifonía?, ¿cómo lo hiciste para tener muchas voces?

C: Mira al ir investigando y ver lo caótica que era la historia. Porque yo te la resumo: un periodista que investiga, te lo asesinan, etc. Lo podemos hacer en líneas muy simples. En la medida que me fui metiendo, investigando el caso, revisando archivos y bibliografía, historiografía, fotografía de época; a la conclusión que llegue fue que era un periodo sumamente caótico, desordenado y que la mejor manera de reflejarlo, más que una narración lineal, que tenga un solo narrador que vaya dando vueltas vi que la manera de reflejarla era con muchas voces con el riesgo de lo que significaba, que terminara siendo una especie de griterío que nadie entiende. Pero me esforcé por ello y precisamente por eso dije tengo que ir seleccionando voces. Porque, en definitiva, adelantando un poco para invitar a las personas a que lean la novela o quiénes la hayan leído y coinciden conmigo: se trata de distintas voces que no necesariamente van a coincidir, son voces que cuentan ‹‹su verdad›› y que muchas veces mienten descaradamente. Entones, es un cruce de verdades, de visiones, de sueños, de pesadillas, de fantasmas de muchos personajes que tienen algo en común que es que vivieron esa época. Todos desde su propio prisma. A mí me pareció que era más adecuado hacerlo de esta forma, como te digo, para representar lo que estaba ocurriendo en ese periodo. Y que luego me tocó ver y descubrir a mí.

M: Ahí también entra en juego la edición. ¿Cómo fue tú llegada a DasKapital?

C: La llegada a DasKapital… Mira, bueno en esto es cuando uno, y lo agradece montones, cuando uno recién está partiendo y tiene un borrador. Uno agradece que haya autores que tenga la gentileza, la amabilidad de leerte y recomendarte. Yo en ese sentido tuve la ayuda y la generosidad, por ejemplo, de Ramón Díaz Eterovich que leyó el manuscrito. Lo leyó completo cuando todavía era un embrión y me dio algunas luces respecto a cómo abordarla. Juan Colil un autor policial que también fue uno de los promotores del borrador. También el caso de Roberto Castillo, un novelista consagrado que tenemos en EE.UU. Bueno, ellos, estos autores los menciono porque les reconozco una deuda hacia ellos por su generosidad que me permitieron que este manuscrito pudiera llegar a la editorial. DasKapital recibió ese manuscrito, le intereso, lo trabajamos y pudimos llevarlo a buen puerto. Ese fue como el proceso para que se pudiera publicar.

M: ¿Cómo ves la transformación de las voces de la narrativa? ¿Te la jugarías con un pequeño análisis de cómo está la literatura, no sé si chilena, sudamericana actual? ¿Cómo ves el panorama literario actual?

C: Mira, o sea, lo que tú puedes leer por internet o información o gente que te comenta en el periodo de la pandemia hubo un incremento, no tengo los sustentos o porcentajes, pero da la impresión que fue un periodo en donde se incrementó el consumo cultural. Que va desde la cosa audiovisual, la lectura, la música; es un periodo donde hubo una mayor demanda. También, tú te puedes dar cuenta que hay bastante oferta y parece que hay un mercado para eso de mucha gente que quiere recibir orientación para poder adentrarse en el mundo de la literatura. Mucho taller, diplomados, cursos de universidades… De hecho, nosotros nos conocimos en una de estas instancias, pero nos conocimos antes de la pandemia, eso sí. Pero claro se ve un mayor interés desde ese punto de vista. Bueno, y lo literario, yo no te podría decir si en este periodo hay alguna mayor o menor diferencia. Siempre he tenido como fe que la literatura per se va a existir. Siempre va a estar. Estuvo antes, estuvo en la dictadura, estuvo con nosotros en democracia, pasado este periodo tan conflictivo que estamos viviendo también va a aparecer. Los libros van a aparecer de una manera espontánea y a veces no tan consciente, así que si es más o menos diferente a lo que había antes yo creo que hay que darle tiempo para poder hacer ese análisis. Lo que si te puedo decir que yo tengo la convicción de que todas formas lo literario siempre va a estar, siempre habrá escritores. De mayor o menor calidad. Más o menos leídos. Pero siempre va a haber esa inquietud de tomar la realidad, de transformarla y entregarla a través de las letras. O a través de la ficción, si nos ampliamos un poco más por el tema audiovisual.

M: ¿Tú crees que de alguna forma qué a futuro o en el corto plazo tendremos una mayor cantidad de debate mediante la literatura? ¿Crees que se puede rescatar desde ahí que tenemos tan poca diversidad en los medios tradicionales de prensa, desde los libros poder hacer crítica y otros puntos de vista?

C: Es bien esquizofrénica la realidad. Porque, por una parte, sí efectivamente, hace falta, creo, un tipo de debate de cuál carecemos y no solo del ámbito literario, que bienvenido sea y ojalá que la literatura estuviera ubicada en un lugar importante del debate nacional: que salga un libro y aparezcan muchos criticándolo, comentándolo, discutiendo hacia dónde va nuestra literatura. Bienvenido sea. Eso hasta dónde me parece no está ocurriendo y a un nivel general también, por una parte, hay un debate bastante pobre, no menos intenso y que se ve reflejando en las redes sociales donde están ubicado en los polos y de ahí nos vamos insultando, pero no llegando a ningún acuerdo, ni debatiendo de verdad, sino que, en el fondo, como te decía con las noticias falsas tú tomas lo que a ti te sirve, no lo analizas y te hace sentir bien y lo tomas como una verdad, esa impresión es la que queda. Y en el caso puntual de lo que se podría hacer de un punto para promover la literatura, es algo que también he escuchado, es que, junto con esta mayor demanda de querer escribir, de querer participar, hay un fenómeno que es un poco triste, que se está leyendo menos, se comenta que en nuestro país no leemos bastante, pese a una gran cantidad de gente que se quiere expresar ante la cantidad de lectores relativamente pasivos o un tanto apáticos. Yo creo que la única receta es continuar, persistir, esto es un camino: la escritura, la difusión de la escritura, los trabajos culturales, por ejemplo, el que tú haces me da impresión que es como los túneles que hacen los topos sin ver hacia ningún lado, pero siguen avanzando, y esa creo que es la receta. Porque si en una de esas nos detenemos y nos ponemos a pensar a lo mejor vamos a quedar en la inactividad. Hay que persistir. Seguir. Y creo que los resultados no se ven en el momento. Los resultados se ven a largo plazo. O sea, lo que tú estás haciendo ahora, lo que yo estoy haciendo ahora y lo que muchos están haciendo; pasado un tiempo se podrá ver. En el momento es muy difícil sobre todo en estos tiempos tan convulsos. Por lo menos si me preguntas a mí, me complica poder hacerlo. Así que ante eso yo trato de seguir avanzando.

M: Nosotros tenemos una tradición en este programa cuando lo estamos terminando. Primero te voy hacer la pregunta que quedó del programa pasado de Rafaela y por mientras te invito a que pienses la pregunta que le quieres hacer al próximo invitado(a). ¿Si escribes estos nuevos proyectos sin concesiones? ¿Si escribes con algunas limitantes o sin concesiones?

C: Por un lado, los proyectos que uno tiene por el pudor de no adelantar mucho puede que se queden en proyectos. Y si uno está metido en esto sigue escribiendo. Tengo otra novela en curso que la estoy trabajando, también tengo, y como te dije y con harto respeto al género, un conjunto de cuentos que también está ahí bastante avanzado. Eso por una parte y por otra lo que tiene que ver con la pregunta: con las limitantes. En lo personal nunca he sentido, tal vez en el trabajo en la vida cotidiana está lleno de restricciones, pero desde un punto de vista literario nunca he sentido ni amarras ni corta pisas, ni me he visto en la necesidad de autocensurarme. Yo creo que a la hora de abordar lo literario, que es lo que me interesa a mí, siempre la mayor limitante tiene que ver con la propia capacidad de llevar adelante las competencias literarias como podríamos decir. Ese pa mi es una limitante. Te pongo un ejemplo bien burdo: qué es lo que me falta a mí para poder concretar el Quijote. ¿Cuáles son los elementos de los cuales carezco o tengo pa poder llegar a acercarme a lo que hizo Cervantes hace ya varios siglos? Y si uno se llega a limitar o a descartar una manera de enfrentar un proyecto; en el caso mío tiene que ver con eso: con la capacidad literaria. De lo otro de un punto de vista de los códigos morales, éticos a la hora de abordarlos literariamente, no me restrinjo, creo que la literatura es vida, está basada en la vida misma no tiene esas barreras. No sé si me explico bien.

M: ¿Cuál es tu pregunta para el próximo invitado? Te adelanto el autor, será un poeta: Dante Cajales.

C: Le voy a plantear un tema que de una u otra manera escritores, narradores, cuentistas, novelistas y poetas se ven enfrentados a lo que se conoce como las Secas Literarias. Esos periodos en que está muy difícil producir, se quiere trabajar, se quiere avanzar, pero nuestras capacidades nos están superando. Entonces yo le plantearía al poeta como él enfrenta una situación de seca literaria, a qué recurre, hay autores por ejemplo que cuando están en esos estados toman un libro predilecto. Por ejemplo, Soriano comentaba que tomaba Crónicas de una muerte anunciada y se ponía a leerla e inmediatamente se le activaban todas las ganas de emular eso, de proyectarse y hacer sus propias conexiones. Entonces tiene que ver cómo él enfrenta ese periodo y cómo lo saca adelante; qué mecanismos, qué trampitas, qué torpedos tiene para poder motivarse y llevar adelante su escritura.

M: Cómo última pregunta: ¿cómo logras salir de la hoja en blanco?

C: Para poder salir de esos procesos, mientras a uno le sirva no hay que ser original, cuando leí que Soriano hacía eso yo también tomo un libro. Por ejemplo, Sesenta muertos en la escalera de Carlos Droguett y empiezo a leerlo. Tomo El Astillero de Juan Carlos Onetti. Novelas que me hayan marcado, que me han gustado muchísimo y al leer estos autores y ver lo que alcanzaron surge nuevamente una especie de epifanía para que uno pueda enfrentar esa hoja y sacarla adelante. Independiente si lo haga bien o mal, sirve como motor para que uno pueda seguir adelante y avanzar una hoja, después dos y tres. Ese fue el mecanismo que use y en el caso de Carrascal también me sirvió mucho ese material previo de investigación. Para este caso, para esta novela fue muy inspiradora meterme en esa época y ver como en una especie de microscopio y sirvió montones y surgían muchas historias, personajes, detalles que después yo plasme por escrito.

 

Claudio Rodríguez Morales. Ha alternado el ejercicio del periodismo con la actividad literaria a través de colaboraciones con diversos medios impresos y digitales, donde ha participado escribiendo relatos breves y crónicas. Sus cuentos han recibido distinciones en concursos literarios a nivel nacional, tales como ‹‹Sangre, satén y organza››, mención honrosa para la convocatoria de los 50 años del bar Las Lanzas de Ñuñoa en 2015 ―en conjunto con el diario electrónico El Mostrador―, y ‹‹Lengua suelta›› y ‹‹Sed››, primer y segundo lugar en el concurso de cuentos policiales ‹‹Sitio del suceso, cuando las letras son la evidencia››, organizado por la Policía de Investigaciones en 2016. En esta misma línea y como consolidación de su propuesta narrativa, en abril del año pasado publicó su primera novela: Carrascal boca abajo DasKapital Ediciones.

 

Entrevista completa:

Una respuesta a “Entrevista Montaje: Claudio Rodríguez periodista y escritor”

  1. Buena entrevista y buen entrevistado. He leído algunos cuentos de Claudio Rodríguez y ojalá , mas temprano que tarde, pueda tener el privilegio de verlos reunidos en un solo ejemplar.
    Un abrazo para ambos.

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