Entrevista al escritor y poeta Mario Toro

Revista Montaje junto con librería Aldebarán tienen el agrado de presentar la entrevista al escritor y poeta Mario Toro. 

 

Miguel Echeverría: ¿Qué sentidos usas para inspirarte, para escribir?

Mario Toro: Yo no creo en la musa, sinceramente te digo. Primero en el momento de la creación es cuando más solo se está. Es estar muy solo. Y es un encuentro con tu universo que se abre hacia el mundo y los otros universos porque se dice que ya no hay uno solo, sino varios. Yo acostumbro a decir que para mí es un caos y generalmente es como, lo he manifestado muchas veces, es como encontrarme en un laberinto: no recurro a Ariadna, desenrollo mi propio hilo para ir avanzando hacia una puerta que se puede llamar utopía. Y en la medida que yo me acerco a la utopía más genuino soy y mientras más genuino soy, más me acerco a lo que quiero bajar al papel. Para mí es muy difícil la creación, yo creo que para todo artista es muy difícil, porque en ese momento estamos muy vulnerables, muy solos. La creación es soledad. Eso es. 

ME: ¿Tu crecimiento en Valparaíso, en cuna de grandes poetas, tiene que ver con tu motivación de afrontar este doloroso momento de la escritura, de la creación más profunda de tu interior, de tus sentimientos o tú estabas más convocado al contorno, al contexto?

MT: Yo creo que ambos. A mí me motivo mucho, más lo que vi, me motivo mucho Neruda. No obstante, que… 

ME: ¿Lo conociste?

MT: Sí en un momento sí. Bueno, tanto como conocerlo no, nos encontramos. Por nuestros quehaceres de aquellos momentos. Para mí también está, además, de Pablo Neruda, está Pablo de Rokha y como yo te envié un escrito de un connotado escritor chileno donde dice que yo soy el eslabón perdido entre los dos Pablos. 

ME: Era bastante la diferencia entre los dos Pablos. Uno un neandertal y el otro cromañón. Y en el medio Mario Toro. 

MT: Así es… Es el propio Valparaíso mágico que te conduce a escribir, realmente. Valparaíso para mí no es tan solo pintoresco. Pintoresco es un lugar que te lleva, que te transfiere a diversos mundos. Ese variopinto que es fundamental o que fue fundamental, mejor dicho. Crecí en sus cerros y acabo de escribir, estoy en un poemario, en donde hablo precisamente de Valparaíso, insisto, para mí es un lugar mágico y que te transporta el mismo Valparaíso a la poesía. Tengo que decir que yo vivo en Talca, pero estoy mirando constantemente hacia el norte, hacia Valparaíso. En esa parte de Valparaíso este poema que yo título un poco de mí, digo lo siguiente: entre calles sinuosas/plenas de curvas sensuales/escaleras rebeldes/cerros inmanejables/rostro de borrasca/Valparaíso me acogió como un hijo/y a una edad que lo recuerdo con la confianza de un maestro/de un discípulo aventado/sin ser divinidad en pleno mar me puso/para empezar a caminar. Ese es Valparaíso.  

ME: Me evocó mucho sus calles y sus cerros. Has tenido este inicio en Valparaíso, fuiste signado por el destino recorrer esas calles, recorrer esos parajes llenos de historia, con una identidad tan propia, yo creo que Valparaíso a diferencia de Santiago es nuestra primera gran ciudad como tal, como cono urbano. Santiago todavía tiene mucha lógica barrial, de las casas que rememoraban al campo. En cambio, Valparaíso venía con otra mentalidad. Todos viven más cerca, unos pegados con otros. ¿Tú que has viajado por todo el mundo, compararías a Valparaíso con otro lugar o te parece muy original? 

MT: No, es original. Original. He visto muchos puertos, pero ninguno como Valparaíso. Estoy tratando de recordar si alguno de los puertos donde he estado me trae a la memoria Valparaíso, pero no. No es así. Viví muchos años en Estocolmo y Gamla Stan como le llaman al viejo Estocolmo, tiene calles que son callecitas estrechas, pero se nota la diferencia cultural con lo que puede ser Estocolmo antiguo con Valparaíso, porque, además Valparaíso tiene una infinidad de culturas, una infinidad de extranjeros que llegaron a Valparaíso, y no hacia Santiago y a otras partes. Para nombrarte algunos: los ingleses, los ascensores de Valparaíso no son una idea chilena. Y eso tú lo sabes tan bien como yo. Y eso es parte de la cultura extranjera que llegó a Valparaíso. Valparaíso, además, tenía una vida nocturna que no se puede comparar con otra ciudad, la vida bohemia porteña no se puede comparar, es incomparable. Tú tenías, por ejemplo, lo que era el Roland Bar, no sé si escuchaste hablar alguna vez del Roland Bar.

ME: Sí, aunque creo que Valparaíso sigue teniendo una buena bohemia. 

MT: Sí, claro. Te digo, tú entrabas al Roland Bar. Primero escuchabas diferentes lenguas. Marinos de diferentes partes del mundo bailando con prostitutas con un wurlitzers a todo volumen. En una mesa un grupo de políticos discutiendo, en ese ambiente con marineros bailando con prostitutas, y en otra mesa poetas, escritores. Y el que atendía, el barman, tenía una enfermedad que nunca supe cuál era, pero era espasmódica con brazos y cuerpo. Y él te preparaba los tragos sin botar una gota al suelo. Ese Valparaíso.

ME: Una fuente de inspiración, pero inagotable. De buena vida. De posibilidades para los creadores, para los utópicos. Me imagino que todo el mundo que llegaba, por ejemplo, de Europa tras las guerras y se encontraba estos lugares al fin del mundo que de verdad parecían estar viviendo en otra galaxia, en otro plano. Quiero llevarte a la comparación de alguna forma, porque debido al injusto exilio que viviste como muchos otros compatriotas, estuviste asilado en Suecia. ¿Cómo fue tu trabajo poético en ese país escandinavo?  

MT: Deje dos libros de poesía. Que no sé dónde quedaron. He perdido mucho. Entre ellos estos dos libros que fueron publicados en Suecia. Más aún, en una fundación en que yo estaba hicimos un gran encuentro de poetas del exilio, llegaron de todas partes y me tocó a mí recibirlos y dar las primeras palabras. Suecia es más conocido por sus buenos escritores que por los poetas. 

ME: ¿Alguno que recomiendes? Porque estaba pensando en poetas suecos y de hecho averigüe y Knausgård es noruego.

MT: Escritores suecos hay muy buenos, pero poetas no. Además, la misma vida sueca es poco lo que deja para que alguien se transforme en poeta. Es una sociedad construida sobre pilares de producción, desde Alemania hacia arriba. Y la religión como cultura, tú sabes que son luteranas y Lutero además de hacer grandes aportes al idioma alemán, dijo que el hombre se desarrollaba a través de su trabajo. Y yo agrego sin importar lo alienante que sea. El hombre no se desarrolla a través del trabajo, pero ese es el concepto que se tiene con respecto de la producción, sobre todo en Suecia. Esto visto desde los daneses, noruegos, holandeses; que los suecos tienen ese gran problema que los lleva, además, a haber sido el país con la tasa de suicidios más alta del mundo cuando yo vivía allá. Porque tienen grandes problemas de comunicación. Allá se produce, se produce y se produce. Puedo poner un ejemplo muy burdo: acción punitiva por el asesinato son quince años y por evadir impuestos veinte y cinco. Eso te habla mucho de la mentalidad. Y los conocí bien, yo fui parte de ellos. Yo trabaje en la Oficina Estatal de Migraciones; algo que nadie más logró. Tengo el record hasta el día de hoy, creo, no estoy seguro, de haber sido el extranjero que aprendió más rápido el sueco.

ME: ¿Y eso era por qué eras muy buen lector? 

MT: Porque soy buen lector, porque además sabía un poco de inglés que me ayudó mucho, hasta me ayudo para entrar al país. Porque fui el único chileno que salí sin pasaporte. No me preguntes por qué, porque no lo sé. Salí con un papelito de la Cruz Roja. Cuando llegue al aeropuerto de Estocolmo y me pidieron el pasaporte, les pase el papelito y no hallaban que decirme.  

ME: Con lo estructurado que son. 

MT: Además, son el país más organizado del mundo. Y si me permites, tienen relaciones sexuales el viernes en la noche o el sábado. Así de planificados son. Y el domingo ya no, porque te tienes que recuperar para estar bien para salir a trabajar el día lunes. 

ME: Siempre nos cuentan la historia linda del modelo nórdico. 

MT: Sí, claro. Mis hijos se quedaron allá. Ellos son suecos. Ciudadanos suecos con cultura sueca. 

ME: ¿Y son de madre chilena o sueca?

MT:  Sueca-checoslovaca. Y conviví con la hija de Ingmar Bergman el cineasta. 

ME: Me interesa conocer tu opinión e historia de compromiso antes de entrar de plano en el mundo de la poesía. Ha sido sumamente destacada tu historia de compromiso, no solo con los ciudadanos exiliados, sino que también con el internacionalismo y la posibilidad de encontrar una hermandad latinoamericana. Por ejemplo, tengo entendido, que facilitaste y ayudaste mucho a la organización de las Madres de Plaza de Mayo. Cuéntanos un poco de ese Mario Toro.

MT: Bueno, ese Mario Toro llegó como refugiado o exiliado a Suecia y fue con la delegación de ese país a las Naciones Unidas. Algo hice. Yo no tan solo trabaje para Chile, sino que además trabaje en solidaridad con Argentina, con Uruguay, con Bolivia. Además, yo llegué a un ‹‹campamento de refugiados›› y al poco tiempo volví a ese campamento de refugiados como personal, fui el primer latino que comenzó a trabajar como interprete. Y te voy a contar una anécdota que está en uno de mis libros. Los argentinos, para situar esto que tú dices, tenían que presentarle la lista de desaparecidos al Papa. Una lista de treinta mil desaparecidos. Y desgraciadamente, en todo Europa había una sola lista y estaba en Suecia y la tenían los compañeros argentinos que estaban en el campamento. Y me pidieron que yo sacara copia, eso en ninguna oficina, en ningún puesto de trabajo en Suecia es permitido hacer. Así que tuve que volver a mi clandestinidad y a empezar a sacar las fotocopias de a poco. Lo conseguí y yo en aquel momento estaba como jefe de intérpretes y traductores. Se acercó un chileno y me pidió que le sacará una fotocopia de tres canciones que le iba cantar a su profesora a ver cómo le iba con ella y yo me negué. Y respondió inmediatamente y dice, pero tú sacaste un sinfín de fotocopias para los argentinos y no puedes sacar una fotocopia para un compatriota tuyo. Y le digo: sí, claro, pero hay una gran diferencia entre sacar fotocopias por desaparecidos en argentina y sacarte tres fotocopias de tres canciones a ti para que te pueda ir bien, como dices tú, con tu profesora. Eso no lo voy a hacer. Y como yo estaba a cargo de los intérpretes y traductores, me dijo: ponme un intérprete que yo voy a ir a hablar con el director. Fue a hablar con el director para acusarme. Bueno, fui llamado por el director, me pidió que por favor no lo volviera a hacer, que él entendía el por qué yo lo había hecho y si lo hubiésemos hablado él lo habría permitido, pero ya estaba hecho y que no se volviera a repetir. Y en ese mismo contexto con el tiempo fue que en Estocolmo me pidieron organizar la llegada de las Madres de la Plaza de Mayo, los compañeros argentinos…, yo me transforme en una suerte de puente entre lo que era la sociedad sueca y el exilio del cono sur. 

ME: ¿Es a principio de los ochentas? 

MT: Sí… Y recurrían a mí a menudo. Más aún me llamaban a las dos, tres, cuatro de la mañana y tenía que cambiar constantemente de número de teléfono que no figuraban en la guía de teléfonos por los motivos que te voy a contar ahora. Y me llamaban para preguntarme o decirme: oye mi hijo tiene 38° de fiebre y tú que crees que pueda ser. O mañana a qué hora sale el primer tren a Oslo, oye yo no trabajo en ferrocarril, pero los entendía, por supuesto. Porque yo era un referente y porque además era una persona que sabía hablar el idioma y el idioma es un muro, si no lo aprendes te va ser imposible funcionar. Más aún con lo que te dije que fui a la delegación sueca a las Naciones Unidas y ahí me encontré con Seguel que era el gran sindicalista a nivel internacional. Le decían el Wałęsa latinoamericano. Me encontré con la delegación chilena, iba él, Seguel, e inclusive tengo varias fotos. El representante de los trabajadores de la construcción, comunista del que no me acuerdo su nombre. Y era la primera vez que asistí a ese evento histórico, porque era la primera vez que se le permitía a una delegación no oficial del país hacer uso de la palabra. Ellos me pidieron que me integrara a la delegación. Yo no quería hacerlo por respeto, porque ellos venían del interior, pero insistieron y me integré. Pero si le pedí a Seguel que quería ver el discurso. Se molestó porque yo quería saber que era lo que iba a decir. Así yo me comprometía a estar con él. Y sugerí algunos cambios y los demás aceptaron y Seguel quedó en minoría y los cambios se hicieron. Ellos estaban en otro tema, por supuesto. Al día siguiente nos quedamos de encontrar porque había todo un protocolo y nos quedamos de encontrar a la entrada del capitolio cinco para las doce, porque a las doce entrabamos. Justamente a las doce se abrieron las puertas y entramos. Éramos cuatro. Nos llevaron al lugar que nos tenían reservado, primero habló el representante oficial, y en esto hay protocolos en las Naciones Unidas como que el repudio no se manifiesta con gritos, sino que se manifiesta en silencio y después que el sindicalista oficial hablará, le tocaba a Seguel leer el discurso que habíamos cambiado y termina de leer el discurso y se paran todas las delegaciones del mundo, sabes lo que es eso, hasta el día de hoy me emociono, todas las delegaciones del mundo se paran y empiezan a aplaudir.

ME: El segundo chileno que logra eso, después de Allende en el 72.

MT:  Exactamente. 

ME: Creo que EE.UU. No lo aplaudió nomás. 

MT: Así fue. Pero fue un minuto, dos minutos, tres minutos. En un momento no pudimos más y nos abrazamos los cuatro. Seguel lloraba…, y bueno nos tocaba salir. Íbamos caminando por el pasillo y los aplausos no terminaban. Nos aplaudieron hasta que salimos. Aplauso cerrado. Y un amigo mío, uruguayo, iba a estar en mi apartamento mientras yo viajaba a las Naciones Unidas. Siempre comentaba la misiva que yo le había dejado: ‹‹que decía voy a las Naciones Unidas y vuelvo››.

ME: Muy destacada tu trayectoria solidaria internacional en momentos, me imagino, que han marcado tu prosa. 

MT: Sí, también. Pero no es tan solo eso. Yo tuve viviendo en mi casa a José Vivó, el gran actor español. Que actuó entre tantas películas como en Ana y los lobos con Geraldine Chaplin. Lo tuve viviendo en mi casa. Lo que yo te quiero decir, que para mí el exilio, que fue doloroso, porque yo no quería salir de Chile, por supuesto. Pero lo tomé y fue de una gran ayuda como yo siempre dije como una ventana hacia el mundo cultural, mientras en Chile se arreciaba la oscuridad, y eso lo aproveché. Me sirvió mucho. 

ME: En ese marco para la inspiración poética, algunas de tus obras, o sea, yo los nombres que tengo creo que son de las últimas. En la isla de los versos, Tres historias y un correo y mil verdades, Viaje al fondo del dolor, Historia de búsqueda y esperanza, y el último era en donde Jaime Hale te describió como este eslabón perdido entre los dos Pablos de la poesía chilena. También destaco tus Antologías que has publicado en PEN, 2019, 2020. 

MT: Sí, también en la de Puerto Rico. Y ahora en unos días más en el de Francia. 

ME: ¿Estás produciendo más que nunca o siempre ha sido así el ritmo de publicaciones, de lanzamientos?

MT: No, he producido más que antes. He producido mucho, ahora estoy con un nuevo poemario, estoy en la etapa de pulimiento, que lo estoy corrigiendo. Y hay dos libros en la Editorial Planeta que están esperando que yo les fije fecha. Uno es La urgencia de un sueño que trata sobre la pandemia, sobre una pareja y un entrelazamiento cultural porque hay un joven que es brasileño y que viaja a EE.UU., quiere conocer Nueva York y ahí se encuentra con una hija de suecos. Yo viví en Nueva York. Bueno, se enamoran, viven en pareja, viene la pandemia y tienen grandes problemas con la pandemia. El desenlace es uno que nadie espera. Después, tengo otro libro de ciencia ficción que se llama Más allá de todo. Que es un proyecto que inicia la generación del 68 (mi generación de poetas) que es mudarse del planeta a otro a vivir y que lo iban a llevar acabo en el 2040, 2045 y apresuran esta salida de la tierra cuando Trump es electo en EE.UU. 

ME: Tú también has participado en creaciones de memoria, sobre todo de la Unidad Popular. 

MT: Mira, tengo el libro que se llama Viaje al fondo del dolor. Ahí escribo sobre mi exilio, primero sobre mi clandestinidad, exilio, mi retorno a Chile y que fui funcionario del primer gobierno democrático como encargado nacional de regiones de la Oficina Regional de Retorno. Que era una oficina muy pequeñita, que en el organigrama de gobierno nosotros dependíamos directamente del Presidente de la República. Aparecía en el organigrama Presidente de la República don Patricio Aylwin y abajito una cosita pequeña que decía Oficina Nacional de Retorno. Dependíamos directamente de ellos. En ese libro también está. Pertenecí al Programa Bolívar que lo creo el Grupo de Río. Yo cree un proyecto de desarrollo económico local para Chile. Y el Programa Bolívar quiso que yo estuviera con ellos y me ayudaron a implementar el proyecto; me consiguieron que viniera al Maule a hacer un estudio en cuatro comunas de la Región del Maule y después se implementó mi proyecto por el gobierno regional en las treinta comunas de la región. Mi proyecto se llamaba Municipio Productivo. Y crearon las Oficinas de desarrollo económico local que es de esta idea mía. Eso también está en ese libro. 

ME: ¿Y en tu experiencia que es fundamental para poder realizar transformaciones, para poder convencer o persuadir a la ciudadanía que participe, se involucre? ¿Qué rol deberían tener los funcionarios que pretenden transformar Chile?

MT: Cuando yo estaba en la universidad, no dejo de decirlo, nos parecíamos mucho a los Testigos de Jehová. Nosotros cercábamos a los compañeros y compañeras y les hablábamos horas. Eso era lo que hacíamos; porque para nosotros era convicción. Porque sin convicción es imposible. Necesitas de todo tu sentir, de todo tu universo, de todo tu pensar para poder acercarnos. Tienes que creer en lo que haces, si no es imposible. Y esto despierta la pasión, como ti te puedes dar cuenta, en mí, aún hoy. Es imposible hacer cambios, si tú no crees en eso. Ahora, qué se le puede pedir a los funcionarios. Es que tenemos que empezar a hablar de ética, tenemos que empezar a hablar de formación, hablar de convicción, y hablar de moral. ¿Quién cree en las instituciones en este país? La gente no cree en las instituciones. Es como creer que todos tenemos un mismo nivel de comprensión, como que todos fuéramos iguales compatriotas y eso no es así. El otro día yo pensaba y no sé porque me golpeó que el pobre no usa agenda. ¿Para qué? ¿Qué va a agendar en su existencia? No usa agenda y que gran diferencia. Eso es un indicador claro de la inequidad y del tipo de sociedad en que nosotros vivimos. Yo estuve en los países llamados del socialismo real, socialismo real nunca ha existido en este mundo. Los conocí. Por supuesto, te puedo decir que la Unión Soviética fue mucho mejor que la Rusia Zarista. Había mayores niveles de igualdad. Lo que no había era libertad, eso también hay que decirlo. Y hubo un teórico, que a muchos no les gusta, por la influencia del Partido Comunista a nivel internacional que fue Trotsky y caracterizo a esos países como Estados obreros. Ha sido el más exacto en caracterizarlos. Y por supuestos eran Estados obreros donde había una clase, pero no estaban los dueños de los medios de producción y quienes producían en esos países no existían. Bueno, ahora nos podemos meter en cuestiones del partido comunista, el gran problema del partido: los que viven bien como los deportistas, los militares, los científicos, los funcionarios del partido, claro que sí, y que no existe la libertad. Pero yo me pregunto: ¿existe libertad en nuestro país? ¿Quiénes son los que tienen libertad? 

ME: Si, Trotsky caracterizaba algunos países del Pacto de Varsovia como Estados obreros; en Chile inmediatamente podemos decir que un Estado de ricos y obreros. Para hablar si el país libre o no, se puede decir sí porque los ricos del país lo son, pero los obreros del país difícilmente. Y quiero destacar, también lo hizo Jaime Hale, en uno de tus poemas, en la parte de uno de tus poemas: para el desposeído/la vida quita más que la muerte. Quiero llevarte al tema de tus últimos libros. Que nos cuentes lo que significado para una persona de la tercera edad encontrarte. Ahora tus reflexiones, también apuntan hacia ese sector. Podemos hablar de que los pobres y los ricos de este país viven una realidad inherente muy lamentable, también los pobres de la tercera edad son más pobres. 

MT: Claro que sí. Partiendo por el famoso sistema de pensiones que tenemos. ¿Quién elige dónde nace? En la Legua y se llama la Legua por la distancia que hay desde donde esta hasta el centro de Santiago. Por eso se llama Legua. En la Legua hace tres años, recién pusieron una sucursal de un Banco. No la conocían. Tú leíste el PoeMario Opino, yo ahí hablo de eso. Del rico que cambia ojos con el pobre. 

ME: ¿La urgencia de un sueño para cuando va a estar?

MT: Yo creo que le voy a pedir a la Editorial Planeta que lo publiquen a fines de agosto. Porque el 25 aparece la antología en Francia. 

 

Mario Toro Vicencio. Intérprete, traductor, experto en cooperativas, ex funcionario de gobierno, escritor y poeta, nacido en Valparaíso, está radicado en Talca hace ya 21 años (desde el año 1998). Vivió su exilio en Suecia, país en que sus hijos decidieron quedarse, dejando, según él, la prolongación de si mismo y parte de su vida. Retornó a Chile después de 15 años de estadía en ese, país en el que ofició como relacionador y “puente” entre el exilio del Cono Sur de América y la sociedad sueca, destacándose en la acogida e inserción de refugiados de Latinoamérica en los campamentos de refugiados y en el Departamento Laboral del Mercado Ocupacional. Profesionalmente trabajó con dedicación, aspectos pedagógicos y metodológicos importantes en el equipo piloto que se hizo cargo de personas excluidas, marginadas de la sociedad y con dificultades de reinserción en la instancia creada para resolver esos problemas, denominada “Instituto del Mercado Laboral”. Su orientación amplia del concepto de solidaridad, hizo de él un organizador constante de iniciativas en las cuales confluyeron organismos suecos, argentinos, uruguayos, bolivianos y chilenos, experiencia que sintetizó en las áreas social, internacional y sindical. Testimonio de ello son la organización del programa de actividades en Suecia de “las Madres de Plaza de Mayo”, su participación en las Naciones Unidas en Ginebra, sus acciones en la implementación de las dos escuelas sindicales, para dirigentes sindicales chilenos: la 1ª en Mendoza – Argentina (año 1987) y la 2ª en Costa Azul – Chile (año 1988), por nombrar algunas. 

Ya en Chile formó parte de la Oficina Nacional de Retorno, como Encargado Nacional de Regiones; fue profesional adjunto del Programa Bolívar, en Santiago, organización internacional creada por el “Grupo de Río” y creador del concepto “Municipio Productivo” en el desarrollo económico local, que dio origen a la creación de las Oficinas Municipales de Desarrollo Económico Local (OMDEL) en las 30 municipalidades de la región del Maule. Fue Asesor en la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas. 

De sus obras, como escritor y poeta, tiene el honor de que las tres últimas: “Viaje al Fondo del Dolor Historia de Búsqueda y Esperanza”, “PoeMario un Impulso a la Verdad” y “Tres Historias Un Correo Mil Verdades”, están en el Museo de la Memoria en Santiago de Chile. La prestigiosa Editorial Planeta ya ha publicado una de sus creaciones para Europa y América Latina, denominada “Tres Historias Un Correo Mil Verdades” y en marzo 2021 la misma Editorial vuelve a publicar para Europa y América Latina un poemario titulado “PoeMario Opino”. Ha publicado en la antología del PEN Chile 2019-2020 y el año 2021 nuevamente. Asimismo en la nueva Antología de PEN Puerto Rico, año 2021. Publicación en revista en Guatemala, año 2021. 

Fue invitado a Cuba, a participar en un encuentro internacional de poetas, en mayo 2017, denominado “La Isla En Versos” y en el mismo año, 2017, es invitado a participar de la Feria Internacional del Libro (FITAL), en el Centro de Eventos Mapocho, Santiago.

Cabe destacar que es miembro Director de la Asociación Mundial de Escritores, denominado P.E.N. Club de Chile, e integrante de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH). 

Nominado al Premio Nacional de Literatura, año 2020. 

El lanzamiento de “Viaje al Fondo del Dolor Historia de Búsqueda y Esperanza”, en la Intendencia de Santiago, lo comentaron la Embajadora de Suecia en Chile, Eva Zetterberg, y el Periodista, Roberto Gómez y en Talca lo comentó el Director del Teatro Regional y Director de Orquesta, Pedro Sierra. El lanzamiento de “PoeMario un Impulso a la Verdad”, en el ex Congreso, en Santiago, comentaron el libro el Senador y ex candidato a Presidente de Chile, Alejandro Guillier y la joven Diputada, Carol Kariola y en  Talca el Director del Diario Regional “El Centro”, José Manuel Álvarez y la Senadora Isabel Allende. El lanzamiento de “Tres Historias Un Correo Mil Verdades”, en el Museo de la Memoria, Santiago, lo comentó el Director del Museo de la Memoria, Francisco Estévez y en Talca el mismo Director Francisco Estévez.  

En sus libros “Viaje al Fondo del Dolor Historia de Búsqueda y Esperanza” y “Tres Historias Un Correo Mil Verdades”, hay un hilo conductor: Historia humana y de la humanidad, cuyas narrativas evocan dolor, lejanía, supuestos, desgarros, ausencias, gritos, solidaridad, desencantos, desilusiones, amor, amistad. Son acontecimientos, momentos y situaciones que sorprenden porque aunque es historia vivida parecen cuentos en su contenido, que obligan a pensar en la evidencia. Han sido escritos en una condición de “memorialista”. Mientras, que “PoeMario un Impulso a la Verdad” es una obra épica de la historia de Chile -desde el Gobierno de la Unidad Popular, de Salvador Allende, hasta la actualidad, con poemas sobre el Golpe de Estado, Dictadura, Tortura, Exilio-Retorno, Delación, Transición, otros-, escrita en prosa, verso y musicalidad poética. 

 

 

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