Entrevista Montaje: Freddy Araneda escritor

 

Revista Montaje junto con librería Aldebarán tienen el agrado de presentar la entrevista al escritor Freddy Araneda Osses.

 

 

Miguel: ¿Cómo ha sido este año?

Freddy: Difícil, indudable, ya un poco más acostumbrado, uno comienza a asumir la realidad, en todo, andar con barbijo, la economía y la falta de trabajo.

M: ¿Este contexto te ha ayudado a escribir, tener nuevas ideas o es un momento de reflexión?

F: Si bien, lo que me sucede a mi es inspirador, me dan ganas de escribir, pero también es la realidad que tiene tal contradicción, al ver la miseria humana del gobierno, del presidente que tenemos, los problemas que permanentemente tiene la ciudadanía lo descomponen, sin embargo, estoy en una etapa en la que las musas no me abandonan. Ahora estoy con un proyecto ya terminado que espero publicar pronto y ahora estoy trabajando en otro.

M: Además de En reversa que lo tengo acá, destacaba un poco lo fácil lo que va tratando de encontrar el personaje, está en un proceso muy confuso, de una estabilidad decide cambiar a causa del contexto, no solo de la dictadura, sino post dictadura.

F: Sí, así es, Andrés que es el personaje principal. Es la historia de una generación que le toco vivir el golpe, de pequeños, infantes y las consecuencia de este en la vida cotidiana de ese entonces y la lucha contra la dictadura y nunca vuelven a ser los mismos, por la vida en dictadura, por la represión, por las muertes. Por ejemplo cómo formar una familia y hacer lo que hace una persona en el mundo normal. Los fantasmas lo persiguen. En el caso de Andrés le hace clip en la relación que tiene con Lucía. Objetivamente, explicar eso, tanto fracaso, emocionales, laborales, y quise constatarlo, y creo que lo logre.

M: Lo que parece un punto de inflexión, era también una posición política, involucrarse y dejar una vía egoísta o dedicada así mismo y el protagonista encontró que era inspirador y era una posibilidad dedicarle mucho tiempo a una relación, a personas que no conoce, el vínculo es casi mínimo, pero profundo para transformar su realidad y la de otros. ¿Ahí tomas una postura personal? ¿Es algo autobiográfico el libro?

F: De alguna manera sí, tiene cosas de la vida personal.

M: Esta dedicado a grandes autores, Juan Radrigán y César Palape.

F: Lo que pasa es que fue gente muy cercana a mí, yo fui muy amigo de Juan Radrigán, el dramaturgo más importante que ha tenido Chile y Premio Nacional. Trabaje con él y también fui su asistente de dirección en alguna obra con la que recorrimos el país y que se ganó un premio importante en el Festival Temporales de Invierno y César Palape un amigo que fue profesor de castellano que me incentivo siempre a escribir.

M: Esa experiencia es importante porque dentro de todo, pareciera que todo ser humano tiene la posibilidad escribir, de poder narrar, de poder imaginar, y eso traspasarlo a negro sobre blanco. ¿Pero en tu caso cómo se fue dando soltar la muñeca?

F: En mi caso, yo empecé a escribir adolecente, quince, dieciséis años, escribía cotidianamente, escribiendo poesía, pero no me sentía cómodo, me sentía narrador y poco a poco fui desembocando en la narrativa y fue algo que siempre lo tuve ahí. De escribir permanentemente. En reversa lo sentí como un compromiso, el libro se publicó en 2019 en octubre, pero lo comencé diez, ocho, siete años antes. Llevaba a más de la mitad y lo deje ahí largo tiempo porque sentí que estaba perdiendo el centro de la historia, quería decir mucho, pero uno en general en literatura cuando quiere hacerlo termina mal, no dice nada, se pierde como enjundia y por eso espere y llegó un día, y tuve las ganas de empezar y lo termine.

M: A muchos que están comenzando con la literatura, con decidirse, es interesante el dilema que planteas entre narradores y poetas como que de alguna forma cuando tienes la inquietud de escribir te vas conectando con gente que también lo hace y muchas veces tienen bien definido lo que quieren. Yo tenía un profe: Tomás Walton en tercero medio que me decía que tenía facilidad con la poesía, pero que no dejara en ningún caso la prosa. ¿Cómo fue tu definición, siendo además amigo de grandes poetas? ¿Cómo decidirse, ya si quiero escribir algo, sea narrativa, sea novela?

F: Lo que pasa es que soy bueno para contar historias, y tengo imaginación para eso, pero en poesía nunca, como que sentí que me faltaba algo, porque la poesía es mucho más sutil. Es otra forma de escribir. Y siempre supe que la narrativa era lo mío.

M: Siempre así como…, es decir, de generar estas buenas ideas, ¿o te lo decía el resto?

F: Lo que pasa, la diferencia, es que el resto cuando son familiares o amigos generalmente le encuentran bueno a uno, eso no sirve mucho. Lo que pasa es que se pierde la objetividad. Uno lo que necesita es la crítica fuerte y dura. De hecho yo hice un taller de dramaturgia con Radrigán, en el teatro la Memoria…

M: ¿Dónde queda?

F: Queda en Bellavista, antes de llegar a Pío Nono y antes de llegar al puente del Arzobispo. Es del actor que hace la película de Lemebel.

M: El de Alfredo Castro.

F: Es algo que hice, y creo que a los jóvenes que quieren ser escritores, les tiene que servir, yo entré al taller, yo era el único que no tenía un vínculo con el teatro. En primer lugar la dramaturgia es un género super difícil, porque los sucesos son en el ahora, en el instante, aprendí mucho ahí, y eran cuatro mujeres y yo y todas actrices, tu leías tu trabajo y el análisis crítico era descarnado. Recuerdo que la primera vez, al verlo, a mí no me toco altiro, me daba no sé qué leer, porque…

M: Sentías la presión. Pero el artista debe superar ese momento, es difícil.

F: Sí, sentía la presión, es difícil, como son cosas que nacen del alma, del corazón…

M: Es como se expresan.

F: Claro, entonces es complejo, pero uno tiene que ser capaz de eso, porque si no, nunca vas a publicar.

M: Publicar esos miedos. De expresar una posibilidad, de un entendimiento.

F: Claro.

M: Como un traductor.

F: Así es, porque lo que sucede al momento que publicas, es como que se abre al mundo. Entonces la gente puede tener críticas positivas tanto como negativas. Y uno tiene que ser capaz de soportar ese tipo de cosas. Además, es la manera de aprender. Lo que yo hago es testear lo que voy haciendo, es decir, se lo paso a ciertas personas para que lo lean. Así tengo diferentes visiones de mi trabajo.

M: Estas contando tu secreto para escribir bien. La papita.

F: Claro, la papita, creo, sirve harto, porque igual a mí hubo gente que me enseño mucho, como Radrigán, voy testeando con gente que son lectores comunes, otros asiduos lectores que por lo general son escritores y les voy pidiendo su opinión. Y tomo alguna cosa o no. No me interesa tanto que ganen premios mis textos, sino que tengan un nivel mínimo y que la gente los pueda leer. Que sea entretenido.

M: Un proceso muy largo de preguntarle a mucha gente.

F: Lo que pasa, es que el libro, es importante para mí. El otro libro que es Cambio de hábitos que voy a publicar pronto. Por editorial Cuarto propio. Lo hice rápidamente, a diferencia de En Reversa que tiene partes de mi alma, de las cosas que viví, fue más lento. Varias personas me han dicho que escriba la segunda parte de En Reversa.

M: Por favor. Yo me sumo. Dejó un final abierto.

F: Sí, al principio me negaba, ahora le estoy dando vuelta, harto. Lo encuentro atractivo.

M: La metáfora en reversa sirve.

F: Sí, sirve bastante. De hecho la editorial me planteo, antes de la pandemia, publicarlo en EE.UU. Piensan que por mi forma de escribir y como está hecho tiene buenas posibilidades allá. Y pretendo retomar eso.

M: ¿Tienes alguna opinión de EE.UU. después de las elecciones? Han descubierto grandes escritores en Latinoamérica, pero no creo que sean los consumidores de una literatura más crítica. ¿O quizás sí?

F: Lo que sucede a ese nivel, lo sé porque tengo algunos compañeros de universidad que hacen clases allá, me dicen que en general, lo que es el mundo universitario son asiduos lectores. Están pendientes de lo que se produce en Latinoamérica. Por ejemplo en la Editorial Cuarto propio, todo lo que publican allá lo leen. Es interesante. Los norteamericanos siempre han tenido buenos poetas, escritores, y yo creo que en general, el neoliberalismo está en una crisis que es, no creo que terminal, porque el capitalismo tiene una capacidad de cambiar de política y generar otra cosa rápidamente, pero si es una crisis importante y que se da en todo el mundo con este modelo y en el centro de los creadores del sistema neoliberal que es EE.UU. Lo que llama la atención, cuando veo las imágenes del momento en que gana Biden, es ver la cantidad de juventud expresándose por un mundo mejor. Que se acabó Trump, que quieren otro tipo de vida, eso es relevante, porque de alguna manera lo vivimos en Chile, en España y otras partes del mundo. El asunto es que la globalización, hoy en día, te iguala de alguna manera. Como en el caso de las miserias del modelo.

M: El proceso de cambio está bastante desatado en escenarios que parecían muy tranquilos. Tampoco olvidar Francia con procesos de movilización bien importantes.

F: Alemania, también.

M: Antes como que alegaban por países como el nuestro en sus manifestaciones por causa de las dictaduras. Yo creo que no podríamos decir que EE.UU. es de los países ricos, si bien se sigue concentrando una gran cantidad de riqueza. Pero parecía ver en las imágenes de la victoria de los demócratas, la ruina de Roma; costo mucho que el imperio Romano cayera, siglos, una caída que parecía pronta, pero no fue, por ejemplo, pero hoy me animo a creer que con resultados como los de Bolivia, o con las elecciones próximas de Ecuador vamos a tener una región que va a cambiar la perspectiva y que ya no pareciera que el ciclo de la historia de Latinoamérica se vaya detener, creo que muchos países se van a sumar a esta ola progresista de reformas que sigue el continente. Y solo pensaremos en este Veranito de Juan de los autoritarios neoliberales como de Trump, Bolsonaro y Piñera.

F: Ojalá sea así. El problema que yo veo en eso, es que, lamentablemente las izquierdas o sectores progresistas indudablemente que, se han igualado y pertenecen a la elite. Y también falta una propuesta que sea coherente, es lo que pasa aquí en Chile. Por ejemplo, si no hay unidad para elegir los constituyentes. Tu no sacas nada, porque si se la derecha saca el cuarenta por ciento de los constituyentes no vas a poder hacer los cambios que necesitas, que quiere la mayoría de la ciudadanía. ¿Qué va a pasar si no hay unidad? Claro, una nueva constitución, pero todo se va a mantener relativamente igual. Es una olla de presión si pasa eso. Es ingobernable el país. Entonces ese tipo de cosas, es la que uno, yo me pregunto y de repente uno dice y para dónde vamos. Porque te das cuenta que el ser humano no aprende nada, sigue cometiendo los mismo garrafales errores. Siguen las mismas violaciones a los derechos humanos. Como el carabinero que tira al adolecente al río. Si tú lo piensas, las respuestas del alto mando, es algo, incluso del gobierno, institucionalizado para que pasen ese tipo de cosas. Qué falta para que tiren a un niño de 14 o 15 años al río, ni siquiera lo intentan salvar, para que existan otros quemados, para hayan detenidos desaparecidos, la realidad lo sorprende, porque uno pensaba que esas cosas no podían ser, pero son, la gente que quedo ciega, o sea, nadie puede pensar que disparar a la altura de la vista, uno te creo que puede ser algo no pensando, pero cuando son trescientas personas que quedan con problemas oculares. Es porque hay una instrucción. Es indudable. La autoridad política, el alto mando, alguien dice que disparen.

M: Totalmente. Hay una política de la impunidad. Que nos hace, finalmente, más débiles de cara a las instituciones y que deberían ser estas las que sean las encargadas de que nuestros derechos estén garantizados, de que no se violen, etc. Creo que esa crítica puede ser muy destructiva. Hay elementos de las instituciones, por ejemplo, el Servel nadie pondría en duda los resultados de esa elección. Pero va a ser muy difícil que los perdedores no aleguen fraude cuando ya estén los constituyentes. Creo que mientras reformamos algunas instituciones, hay que crear otras.

F: Es indudable que hay que crear nuevas.

M: ¿Cuál es tu perspectiva de la industria del libro? ¿Tú conoces algunos casos que sirvan como guía en el proceso de querer crear una institución del libro?

F: ¿Cómo de crear una institución del libro?

M: Que fomente, en el caso argentino, independiente del gobierno hay una política pública del libro.

F: El drama de Chile, es el problema de la cultura. Si tú lo ves, todos los partidos, a los agentes políticos que hay, a algunos yo se lo he dicho. Todos hablan de la constituyente, de otro Chile, y así sucesivamente, pero nadie plantea objetivamente un desarrollo cultural. Qué es lo que se necesita hacer. De hecho, las fundaciones como Chile 21 y otras, no tienen un estamento, que debería ser el más relevante, el estamento de la cultura. Porque la cultura te moviliza y atrae cosas y genera muchas, por ejemplo, una fundación tiene que tener una editorial. Algo que he planteado. Un sello discográfico. Ahora ni siquiera necesitas esa infraestructura, porque tercerizas ese tipo de cosas. Y el problema es que no hay recursos, o son super escasos para poder generar realizaciones. Están de alguna manera determinados a ciertos grupos que pasa lo mismo, que se replica en la elite, porque también hay una elite cultural que toma prácticamente todos los recursos. Yo participo haciendo cine, estamos trabajando en dos películas que ya están terminadas, hablamos de procesos de tres años, que es Venus una película chileno-argentina y Salvaje que es chilena. Que va estar para marzo o abril, pero no hemos contado con recursos, cero.

M: Las hacen a pulso.

F: Claro, las vamos haciendo a pulso.

M: Auto gestionado.

F: Justamente.

M: Hay una crítica bastante fuerte, al Fondart, al Ministerio de Cultura. Un recorté defendido hasta por la Ministra. Una vergüenza.

F: Es una vergüenza porque, objetivamente, la sociedad, los jóvenes se forman a través de la cultura. Y como se genera la cultura… El conocimiento se genera de un procedimiento que es hacer cosas, equivocarse, ese proceso de aprendizaje, que es super relevante acá en Chile no les importa, de hecho, le importa más la zombificación de la sociedad en los sectores jóvenes. Hay gente pensante, porque es una realidad. Ya hay mucho talento, hay jóvenes, hay gente que quiere escribir, pero no tiene oportunidades. Debería haber una editorial como fue Quimantú que te abría las puertas. Como fue el sello Dicap. Y que te generan todo un movimiento cultural y político muy relevante. Me acuerdo Nissim Sharim que falleció hace poco, un tipo brillante, lo que él hizo se colocó el teatro al hombro y lucho toda la vida. En los momentos complejos de la dictadura, él fue director, y un tipo de puro esfuerzo personal, incluso cuando regresó la democracia. O Radrigán cuando le dieron el Premio Nacional cuando tenía como setenta y ocho años. Le entregan los premios a la gente, prácticamente para cuando se mueran. Es ridículo. Nunca hay aportes, no tienen…

M: Un incentivo.

F: Claro.

M: En países como Francia, en países europeos o más cercanos como Argentina o los mexicanos que le dan un respeto total a la cultura literaria. A lo científico. Argentina tiene unos premios Nobel en Ciencia. En México la gente lee bastante. Además, de un mercado común con los estadunidenses. Y responden de manera estatal a los incentivos para la industria editorial. ¿Cómo se llama este actor que murió recientemente, que mencionaste?

F: Nissim Sharim.

M: Porque te quería comentar, que la UDP realizó una relectura chilena de Shakespeare. Entre ellos hubo texto de Juan Radrigán, La Tempestad. Con lectura dramatizada. A lo que voy uno tiene que estar alineado con alguna universidad. No hay ningún municipio que tome esto como prioridad, ni siquiera los con más recursos. Por ahí algún concurso literario una vez al año. Pareciéramos bastantes, nos llenamos la boca que somos un pueblo de poetas, pero no se incentiva a que seamos poetas.

F: No. Yo soy amigo de Víctor Hugo Díaz. Que es de la generación del 87 como la califican. Y es el mejor poeta de esa generación o uno de los dos mejores y a puro pulso trabaja.

M: Estuvo en la presentación de tu libro.

F: Sí, me acuerdo, el día que estaban saltando los torniquetes y por eso la gente llego mucho más tarde. Lamentablemente se necesitan, esas cosas son acciones, no razones como se decía antiguamente, y se trata de que exista una política cultural, pero nosotros no podemos esperar que sea el Estado de un día para otro, si es que hay agentes o actores sociales que tienen la posibilidad de generar y hacer cultura a través de organizaciones y no lo hacen, es difícil si es que llegan a gobernar, porque no lo van a hacer. No existe la costumbre, el hábito. Siempre se le da la relevancia a otras cosas. Entonces, la gente de fundaciones, de diferentes organizaciones deberían tener un departamento que sea uno de los más relevantes en cultura. Porque a la cultura siempre la ven como algo que necesitan en el momento. Para tapar un hoyo. La cultura es más que eso. Él que lo entendía bien, objetivamente, fue la Unidad Popular. Comprendió la función de la cultura y como tenían que generarlo. En el caso de Quimantú, la idea era que un libro no costara más que una cajetilla de cigarro.

M: El rol es la identidad.

F: Así es, por ejemplo, que llegue a la gente, que sea accesible. ¿Cuándo van a quitar el impuesto al libro? La Concertación gobernó como veinte años y nunca. No solamente al libro. Todo lo que sea cultura. Yo he tenido contactos en colegios para llevar una obra de teatro, y todas las cosas son así, porque no hay costumbre. Y el conocimiento se crea a través de la experiencia. Y cuando tú no tienes experiencia, no tienes conocimiento.

M: Totalmente.

F: Eso, si tú quieres cambiar la sociedad, tienes que partir cambiando tú, ser mejor.

M: Como la gente que tiene esa experiencia de valorarse o valorar. Es difícil, finalmente, cuando ven una obra de teatro, cuando lean un libro, no sé, en los colegios que es su único espacio para poder analizar, alguna veces, expresiones culturales o artísticas. No lo valoran y tampoco lo reconocen. Pareciera ser una forma de entretenerse y no una forma de construir identidad o crear situaciones en las cuales podamos reflexionar profundamente de lo que queremos, del contexto, mirarse un poco al espejo como en el teatro y a veces son opciones bastante definitorias que toman algunos gobiernos para no estimular las políticas de promoción de la ciencia o de la literatura. En este cambio de era, es muy importante conocer la opinión de científicos. Como algunos de ellos han traspasado a libros accesibles estos conocimientos. Como pasar cosas complejas a términos más sencillos.

 

Freddy Araneda Osses (Santiago, 1966). Escritor, guionista, y asistente de producción en teatro. Su primer libro Piel adentro en 2011. En reversa es su primera novela publicada. Próximamente traducida al inglés.

 

Link entrevista completa:

https://www.instagram.com/p/CHYuAhSpM0-/

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