EL AMOR QUE NOS APLASTA
«Y dios me hizo mujer,/ de pelo largo,/ ojos,/ nariz y boca de mujer/ Con curvas/ y pliegues/ y suaves hondonadas/ y me cavó por dentro, / me hizo un taller de seres humanos». Con estos versos de Gioconda Belli de su libro El ojo de la mujer (1991), quisiera iniciar esta reseña sobre una obra que habla de lo que significa ser mujer en el siglo veintiuno y de cómo una palabra tan breve como es amor puede ser un antes y después de todo.
Luciérnagas en mi bolsillo es el primer libro de Ángela Rivas Poblete (Los Ángeles, 1989), aparente novel escritora que nos presenta una íntima propuesta desde lo autobiográfico para construir un relato tejido entre prosas y versos que puede identificarle a más de una persona que ha tenido la experiencia del amor. Así, entre capítulos breves de prosa y poemas que cierran la sección se abre como un corazón este diario íntimo, pero al mismo tiempo transversal a lo que busca: contar una buena historia.
Por lo que en este caso es la propia autora quien inicia su obra con el prefacio al expresar: «Siempre escribo un poema o un cuento para despedir un amor. Me parece un acto psicomágico: con las palabras doy un adiós y un abrazo agradecido a lo vivido, a lo amoroso y al aprendizaje» (pág.7). Lo que nos da la idea que se irá reforzando a medida que viaja entre las páginas que irradian sobretodo sinceridad. De ahí que el primer capítulo sin miramientos nos entrega un punto de partida sin dulzor: «el primer día de casada fue una luna de miel que duró lo que tarda una vitamina C efervescente en disolverse en un vaso: una burbuja que promete energía, pero se apaga rápido, dejando un sabor ácido… Su primera noche, su primer golpe» (pág.13).
Pero si bien su punto de partida puede ser bastante gris, a medida que se abren las páginas todo va cobrando otros matices; como por ejemplo: «Al principio le parecía absurdo cocinar solo para una persona. Pero entre recetas improvisadas, servilletas de Casa Ideas y coreografías de Chayanne, terminó encontrando el sabor de su propia compañía. A ese hallazgo le puso nombre: Cocin-arte rico» (pág.38). Donde la revaloración para dar una cambio poco a poco se hace más fuerte.
Y mientras que por un lado tenemos una prosa que presenta los hechos, por otro aparecen poemas titulados como ecos emocionales, que abren la historia desde otras maneras como, por ejemplo: «Los arranques de pasión son pan de cada día./ ¡No son muestras de amor, amiga!/ Es su yo inseguro y posesivo disfrazado de romanticismo» (pág.25). O también: «Lanzabas los dados/ y las probabilidades estaban a tu favor./ Subestimé otros puertos,/ olvidé que yo era arcilla/ y tú, madera» (pág.60).
De esta forma Luciérnagas en mi bolsillo es una obra que además de dar un primer paso literario nos presenta una interesante experiencia sobre el amor en sus distintas facetas, y de cómo nos adaptamos en estas eras a otro tipos de relaciones y dependencias con los tiempos acelerados. Pero también se trata sobre una exploración, interna y externa sobre nuestro corazón; independiente de dónde seamos, pero que en el fondo busca algo similar para estar en paz consigo mismo.
Título: Luciérnagas en mi bolsillo
Autora: Ángela Rivas Poblete
País: Chile
Año: 2025
Editorial: Ediciones Cola de Gato
Ángela Rivas Poblete (Los Ángeles, 1989) es profesora de español. Como una pelota de pinball, ha estudiado temas diversos, guiada por la curiosidad y su forma neurodivergente de habitar el mundo. Le gusta escribir: comparte reflexiones en Instagram, donde se define —con cariño— como escritora de pies de foto. La poesía la contiene y, a través de la pintura, se desborda.
