Poesía. Ioana Cecovniuc

 

MACHU PICCHU IGUAL QUE UNA LÁGRIMA…

 

…de luz

en el mar plateado y suspirón de un sueño

en cuya anamnesis se remolcaban

remotamente un atisbo, un designio.

Y esa taina insustituible

de refrescarse entre orquídeas desconocidas.

Con la valentía de un misterio

Machu Picchu el silencio del tiempo lo trucaba

hasta la deforme semejanza

de lo que se habría querido vivir

más allá de la espiración de un árbol solitario.

Vestimenta talar de los somontes

los helechales de la sublimidad

y ¿qué tesoro se detectaba olvidado

detrás del verdinoso fogón?

Cedróleo perceptor de roces

se achubascaba el picacho

y por su apoyatura ¡tantos rezos!

 

…de soledad

en el revoltijo tártaro de amedrentadoras colas,

¡el aire bulle de antagónicos gritos!

Un flash separa los mundos,

los perros se muestran con su lienta mudez

y Machu Picchu prorrumpe en llantos de luz,

la belleza abriendo, espesando el asombro.

Ningún ego encima, sólo horas sin tiempo.

El viento glotón las esquilma en apriscos ocultos

y para pausar palpando

la flor colgante de los floripondios,

y para quedar inmóvil escuchando

las aguas calientes, un colibrí, acaso una llamada,

y para solazarse confiadamente intuyendo

siluetas entre picos, y túneles, y ventanas

hay un sendero somontano,

desnuda piedra, y de las orquídeas

su alma de colores añorada.

 

…de nácar

en el cuño de un alicaído adiós.

Un platanillo fosforito extraviado,

las orquídeas no habían concurrido aún

para trepanar el hueso del deseo

y fermentar la cruz

de aquel lego recuerdo

nacido en las lejanías de almiares y cinéreos tilos.

Pero siempre llegará una mañana

y cuando el albor descombre las alforzas

sobre el axis mundi

–la calada del cóndor su gloria–

coincidirán, la parada suprimida de la prisa,

con un abrazo allende la partida.

Y algo parecido a la libertad se pintará,

Machu Picchu se abrirá

con los pequeños desvíos del desorden y del mar,

laberínticamente diseñadas orquídeas sombras.

 

…de yema

en el corazón enramado de un pisonay:

brazos desabrigados

sobre un fondo despierto de fosforescencias

y ¿qué olvidos se agarrotarán en la estufa de sus raíces?

Ni gota de agua por el rumor de las piedras,

entre las grietas lagartijas y suspiros

y todo lo demás farfolla será.

La tierra, morralla en un cuadro.

Arriba, el desbroce de toda hora de cierre

la luna de Machu Picchu en los jardines

de subsanables partes y rincones fundará.

Por eso, el camino se hará desafiando

la entropía de esteros y estrellas, temporizando

la camanchaca de pasos clandestinos, desembotando

el croquis de las alturas, de las orquídeas la malversación.

E igual que una lágrima…, arrostrando

aquel tumulto sólo de silencios, sólo de deseos…

 

Ioana Cecovniuc. Docente universitaria en el marco del Lectorado Rumano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile (Santiago de Chile). Ha publicado poesía en las revistas de arte y literatura Crisopeya (Colombia), Alborismos/Antología Los Herederos del Parnaso 2022 (Venezuela), Diversidad literaria (España), Yoveraqué (Perú). Igualmente, traducciones de poemas del español al inglés en Crisopeya (Colombia) y del español al rumano en Via Rumania Cultura (Rumanía). Premio internacional y diploma de honor en el XI°/XV° Concurso Natalicio de la poetisa nacional Ermelinda Díaz, Quilpué, Chile (2021/2025).

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