XXII
La madre de la poesía
Fue aquella noche de espuma
En que luego de la bruma
Desvestí tu fantasía
La aceitosa espada hacía
Más allá de la locura
Un refugio a su premura
Que la ahoga y la retiene
Pues todo su filo obtiene
De ti, reposo y cordura.
XXIII
La luna quiere tu falda
Se enamoró de tu orgullo
Y puso en vilo el capullo
Que en estanque la guarda
Su temor es que gallarda
La adarga del timador
Haga verso al cazador
Y le robe la esperanza
De hacerse nido en tu danza
Y arroparse en tu favor.
XXIV
Otra noche sin ti, otra vida sin verte
Mueca de la risa que el dolor contrajo
La lupia falaz de mi existencia trajo
Jeruga y roció para retenerte.
La pupila insomne reclama la muerte
Del que yace al fondo del sudor, legajo
De sales paridas por el zar badajo
Que en ríos de lava por la boca vierte.
Si pudiera volar, iría a buscarte
Para cebar mi hambre en tu carne que añoro
Y en tu seno mudo plantar mi estandarte.
Cocido en la distancia tu ausencia moro
Y tornase infinita para no encontrarte
Ni en la rima sorda del verso que doro.
XXV
Homenaje de luz, ángel ungido
Es este amor que como a cruz le rezo
Caupolicana fuerza, recio almezo
Que acuna en su ansiedad al verso herido.
La aurora regala clamores fundidos
En rojos y azules azares de alezo
Mi triste mañana en su color combluezo
Ofrece tu ausencia al corazón hendido.
Lienzo infinito de tu olor ausente
Germinante espina de luz que hiere
Traerme sus manos para hacerme cielo.
No sucumbiré: la furia estridente
Se ahogará en la fuente de paz que prefiere
Beber tus recuerdos y endulzar el vuelo.
XXVI
Vienes de regalo y la luz discreta
duerme en la cama tibia y te saluda
la mano que esperaba, aun con dudas,
te sonríe y te aplaude y te repleta.
Todo se viste de lujo, secreta
la noche hace de suelo y la luna
será tu dama de honor, mi fortuna
tu beso, y el candor de mi bragueta.
Tu ropa tiene el detalle de dejar
al cuerpo que la acomoda, desnudo,
el vino en la copa florece en ola
de carne, que rompe en ala, y anidar
quiere el deseo asesinó, mudo
busca el gemido, que al fin acomoda.
Miguel Erasmo Zaldívar Carrillo (Cubano, residente en Oaxaca, México). El autor, a lo largo de su vida profesional completó licenciatura en Educación en la Especialidad de Física y Astronomía (1994) y una Maestría en Investigación Educativa (2001) en el Instituto Superior Pedagogía de la provincia de Holguín cuba; también un Doctorado en Ciencias Pedagógicas (2002) en La universidad de Oriente en la provincia de Santiago de Cuba, Cuba. En México completó una Especialidad en Pedagogías Críticas y Educaciones Populares en el Centro de Estudios RIUS, UPN Zamora, Michoacán (2018) y un posdoctorado en Pedagogías Críticas y Educaciones Populares en el Centro de Estudios Miranda, Venezuela (2018). Se ha desempeñado como catedrático, director de la Facultad de Informática y vicerrector de extensión universitaria en la Universidad de Ciencias Pedagógicas “José de la Luz y Caballero”, en la provincia de Holguín, Cuba. En México se desempeñó como coordinador del proyecto MEJORAMIENOT DE LA CALIDAD EDUCATIVA, en la Sierra Sur de Oaxaca como parte de un convenió entre el gobierno de Cuba y el del estado entre los años 2005 y 2007. Ha impartido diplomados, docencia en maestrías y doctorados en varias universidades oaxaqueñas entre las que se destacan el IEU, UNIVAS y la UABJO. Actualmente es catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Ha publicado artículos científicos, libros, también cuentos y poesías en diversas revistas.

Linda e intensa poesía que emerge de la vida cotidiana, la única que tenemos. Enhorabuena.