Mashenka y los perros: Vargas Llosa desde Nabokov
Vladimir Nabokov fue no solo uno de los grandes escritores del siglo XX, sino también un gran crítico y profesor de literatura. Por otro lado, hay otro autor, crítico y profesor de literatura en cuya obra se pueden ver muchas de las ideas que el propio Nabokov implementa en las suyas: Mario Vargas Llosa. Estos cruces entre los autores se hallan principalmente en el género que ambos comparten en la mayoría de sus escritos: la novela. Así, no es de extrañar que Iwasaki (1999), en su ensayo “Lolita en los Andes: o Vargas o el ardor”, compare Lolita (Nabokov, 1995) con Los cuadernos de don Rigoberto y El hechicero con Elogio de la madrastra. Estas similitudes van más allá de lo temático: se compara a Humbert Humbert con don Rigoberto. Las aparentes barreras entre uno y otro escritor se difuminan; el cierre del texto de Iwasaki demuestra que Vargas Llosa se hace un escritor de afinidades nabokovianas:
Como el desvariante Van Veen de Ada o el ardor, como el chocolatero retórico de La defensa, como el poeta John Shade de Pálido fuego o el rijoso Humbert Humbert de Lolita, don Rigoberto pertenece a la estirpe de las criaturas de Nabokov. Una huidiza especie literaria —en palabras de Vargas Llosa— que ama con la cabeza y sueña con el corazón. (Iwasaki, 1999, p. 132)
A continuación se recogen algunas ideas de Nabokov, las cuales se aplican a La ciudad y los perros (2012), la primera novela de Vargas Llosa, la cual lo llevó al reconocimiento mundial. Se verán tres aspectos: lo estructural, extraído principalmente del Curso sobre el Quijote (2016); lo autobiográfico, de los prólogos de la novela de Vargas Llosa y Mashenka de Nabokov (2018); y, finalmente, el aspecto literario.
En su Curso sobre el Quijote, Nabokov (2016) divide las novelas en monoviales y multiviales. Las novelas monoviales son “aquellas en las que lo importante es la trayectoria de una sola existencia humana” (Nabokov, 2016, p. 31), mientras que las multiviales son aquellas en las que importa la de dos o más. La ciudad y los perros es claramente una novela multivial: sigue la vida del Poeta, del Jaguar y del Esclavo. Luego, Nabokov dice que las vidas pueden estar presentes en todos los capítulos o hacer uso de la conmutación. Existen dos tipos de conmutación: menor y mayor. La conmutación menor es aquella en la que los capítulos donde están presentes las vidas principales se intercalan con capítulos donde personajes secundarios comentan estas vidas. La conmutación mayor es aquella en la que el autor pasa de contar una vida a contar otra. En un primer momento, La ciudad y los perros tiene todas las vidas principales en todos los capítulos, pero es en las secuencias —las divisiones dentro de los propios capítulos— donde suceden las conmutaciones. Las conmutaciones menores se encuentran en la narración del Boa: un personaje secundario que, en sus secuencias, hace uso del flujo de conciencia, enfocándose (a pesar de que en ocasiones cuenta su propia vida) en el Jaguar o en el Poeta. Las conmutaciones mayores son mucho más evidentes: están en los tres personajes principales ya mencionados, a los cuales se puede añadir como cuarto al teniente Gamboa. Las narraciones centradas en las vidas del Poeta y del Esclavo se presentan a través de un narrador heterodiegético (no es parte de la historia) que usa la focalización interna, centrada en los dos protagonistas. Las secuencias que cuentan sus historias son intercaladas constantemente; la del Esclavo, casi en su totalidad dentro de la Primera Parte de la novela, debido a su muerte. Por otro lado, más compleja se hace la narración de la vida del Jaguar. El narrador es autodiegético (protagonista de lo que cuenta) y su nombre jamás se hace explícito. Aun así, hay tres momentos en la novela en los que se deja ver que este narrador-personaje es el Jaguar. El primer momento sucede en el capítulo IV de la Segunda Parte, a través de su estilo de pelea. El narrador anónimo cuenta cómo su hermano le “enseñó también a manejar la cabeza a la chalaca” (Vargas Llosa, 2012, p. 349); capítulos antes, en el primero de la Segunda Parte, Boa describe la forma de pelear del Jaguar:
El Jaguar dice que es de Bellavista, pero yo creo que es chalaco, en todo caso está tan cerquita. No conozco a nadie que maneje como él la cabeza y los pies. Casi no usa las manos para pelear, chalaca y cabezazo todo el tiempo, no quisiera pelearme nunca con el Jaguar. (Vargas Llosa, 2012, p. 272)
El segundo momento, mucho más evidente, es al final de la primera secuencia del Epílogo: cuando el Jaguar se detiene frente a una mansión, el narrador dice: “Allí había robado la primera vez” (Vargas Llosa, 2012, p. 446), un acto que coincide con el robo de casas que hacía el narrador anónimo. El tercer momento, y el más evidente, es la secuencia final de la novela: el Jaguar habla con el Flaco Higueras, personaje exclusivo de las secuencias del narrador anónimo, y le cuenta su reencuentro con Teresa.
Estas observaciones sobre la forma y la estructura no son azarosas. Los datos que parecen simples caracterizaciones construyen, con sutileza, la identidad del Jaguar como personaje y como narrador. Las múltiples vidas de los protagonistas, incluso las de los personajes secundarios (el Boa o Teresa), son piezas de una construcción de sentido mayor. Esto no solo es de Nabokov hacia Vargas Llosa; Vargas Llosa dice: “En todas las novelas de Nabokov […] la arquitectura es tan astuta y sutil que acaba borrando a lo demás” (Vargas Llosa, 2015, p. 311).
En el “Prólogo a la traducción inglesa” de Mashenka (2018), la primera novela de Nabokov, el autor dice:
La reconocida tendencia de todo principiante a revelar su intimidad por el medio de presentarse a sí mismo en la obra literaria, o de presentar a un representante suyo, no se debe tanto al atractivo que en él pueda ejercer un tema ya estructurado como al alivio que experimenta al liberarse de sí mismo, antes de emprender mayores empresas. (Nabokov, 2018, p. 11)
Más adelante, compara esta novela con su biografía, Habla, memoria, y dice que “en el relato novelado hay un más denso contenido de realidad personal que en el escrupulosamente fiel testimonio autobiográfico” (Nabokov, 2018, p. 12). Una correspondencia similar se establece entre La ciudad y los perros y El pez en el agua, de Vargas Llosa. En el prólogo de La ciudad y los perros, escrito más de 30 años después de la publicación primera, Vargas Llosa dice: “Para inventar su historia, debí primero ser, de niño, algo de Alberto y del Jaguar, del Serrano Cava y del Esclavo, cadete del Colegio Militar Leoncio Prado, miraflorino del Barrio Alegre y vecino de La Perla, en el Callao” (Vargas Llosa, 2012, p. 3). Aquí se halla otro de los pensamientos de Nabokov que la obra de Vargas Llosa cumple, inconscientemente, como lo hizo el propio Nabokov. Pero es necesario resaltar que Vargas Llosa continuó usando el recurso autobiográfico en gran medida; cualquier lector de La tía Julia y el escribidor lo entenderá.
Vladimir Nabokov siempre tuvo presente el fin literario de las obras por encima de cualquier otro; un gran ejemplo es lo que dice en su Curso de literatura europea (2020):
Nada más molesto e injusto para con el autor que empezar a leer, supongamos, Madame Bovary, con la idea preconcebida de que es una denuncia de la burguesía. Debemos tener siempre presente que la obra de arte es, invariablemente, la creación de un mundo nuevo, de manera que la primera tarea consiste en estudiar ese mundo nuevo con la mayor atención, abordándolo como algo absolutamente desconocido, sin conexión evidente con los mundos que ya conocemos. (Nabokov, 2020, p. 12)
Nabokov piensa que a través de la literatura no se puede conocer la realidad, ni una época, ni un lugar. Esta lectura iría en contra de todas aquellas que ven en La ciudad y los perros una fiel representación de la Lima de los años cincuenta. La novela no es grande por su representación de la realidad, sino por su valor literario. “It is childish to study a work of fiction in order to gain information about a country or about a social class or about the author” (Nabokov, 1995, p. 316), dice Nabokov en el texto “On a Book Entitled Lolita”, que se halla al final de las ediciones contemporáneas de Lolita. Aunque Vargas Llosa sí ve un objetivo más allá de lo estético en la literatura, en el prólogo del año 2000 a Historia de Mayta (2008) dice:
Sospecho que, a pesar de su apariencia, esta novela no es sólo la peor entendida y la más maltratada, sino también la más literaria de todas las que he escrito, aunque sus apasionados críticos vieran en ella —oh manes de la ideología— sólo una diatriba política. (Vargas Llosa, 2008, p. 7)
Vargas Llosa también tiene un fuerte sentido estético: uno de los factores que lo hace un gran novelista.
Vladimir Nabokov y Mario Vargas Llosa, dos genios de la novela y la literatura, tienen ideas diferentes sobre su labor artística, pero ello no excluye los fuertes puntos en común y la lectura desde el pensamiento de uno a la literatura del otro: en este caso, de Nabokov a Vargas Llosa. Por supuesto, esto no lo hace imposible; más bien fomenta una lectura en sentido inverso.
Referencias
Iwasaki, F. (1999). Lolita en los Andes: O Vargas o el ardor. Mester, 29, 126–132. https://doi.org/10.5070/M3291014539
Nabokov, V. (1995). Lolita. Penguin Classics.
Nabokov, V. (2016). Curso sobre el Quijote (M. L. Balseiro, Trad.). Ediciones B. (Obra original publicada en 1980).
Nabokov, V. (2018). Mashenka (A. Bosch, Trad.). Anagrama. (Obra original publicada en 1926).
Nabokov, V. (2020). Curso de literatura europea (F. Torres Oliver, Trad.). DeBolsillo. (Obra original publicada en 1983).
Vargas Llosa, M. (2008). Historia de Mayta. Alfaguara.
Vargas Llosa, M. (2012). La ciudad y los perros. Real Academia Española; Asociación de Academias de la Lengua Española; Alfaguara.
Vargas Llosa, M. (2015). La verdad de las mentiras. DeBolsillo.
Andrés I. Quintana M. nació el 18 de agosto de 2006 en la ciudad de La Paz, Bolivia. Es estudiante de Literatura en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y forma parte del Club de Lectura La Paz desde 2023. Ha publicado textos con el CLLP como “Los infraleves de Martín Santomé”, “Una lectura de la literatura desde Orgullo y prejuicio”, “La voz en Machado de Assis” y otros. Entre sus intereses literarios se encuentran la literatura latinoamericana, como la de Mario Vargas Llosa o Jorge Luis Borges; los escritores europeos, como Vladimir Nabokov; y la literatura boliviana, como la de Adolfo Cárdenas o Rodrigo Hasbún.
