En el segundo episodio del podcast «Hilos de Tinta», la literatura de anticipación tomó el centro del escenario. Más allá de naves espaciales y galaxias lejanas, la charla se transformó en una disección de nuestra propia realidad. Para ello, contamos con dos voces fundamentales de la Asociación Maipú en Letras: Eva Van Kreimmer, químico farmacéutico y autora de la aclamada novela «Sybille» y Miguel Vargas Welch, ingeniero de software y artífice de la saga «El espejo de Indra».
Lo que hace única esta conversación es el origen de sus protagonistas. Ambos provienen de las ciencias exactas, una formación que no solo nutre sus tramas, sino que define la arquitectura de sus procesos creativos. Desde la divulgación científica inspirada en clásicos como Asimov, Verne y Clarke, hasta el uso de herramientas de ingeniería para estructurar mundos, esta entrevista revela por qué la ciencia ficción es, hoy más que nunca, una brújula necesaria.
La arquitectura del futuro: Mapas y Algoritmos
El debate comenzó con una definición de principios: el proceso de escritura. En el mundo literario se suele distinguir entre el autor «brújula» (intuitivo) y el «mapa» (planificador). Tanto Eva como Miguel se sitúan con orgullo en este último grupo.
Jessy Chamorro-Salas: Tanto en la química como en la ingeniería, el orden es fundamental. ¿Cómo se traslada esa rigurosidad al papel cuando deciden estructurar una novela?
Eva Van Kreimmer: Soy 100% una escritora «mapa». En géneros como la ciencia ficción o el policial, la verosimilitud es el contrato más importante con el lector. Yo trabajo con escaletas; defino cuántos capítulos tendrá la historia y qué debe ocurrir en cada uno para que el contexto sea coherente. Sin un orden previo, el mundo se desmorona.
Miguel Vargas Welch: Mi proceso es casi una extensión de mi profesión. Utilizo herramientas de ingeniería de software, como el lenguaje de modelamiento universal (UML) o mapas semánticos. En una sola hoja diseño la «fotografía» completa de la historia. Esto me permite tener el control del escenario total antes de escribir la primera palabra, dándome la libertad de improvisar sobre una base de hierro.
IA y la Paranoia del Siglo XXI: De la Ficción a la Crónica
Uno de los momentos más intensos del encuentro fue el análisis de la tecnología actual. Influenciados por la distopía de Aldous Huxley («Un mundo feliz») y la paranoia metafísica de Philip K. Dick , los autores debatieron sobre el límite borroso entre lo humano y lo artificial.
J.C.S.: Recientemente ha surgido el tema de la humanización de la IA y los «humanoides de compañía». ¿Sienten que la ciencia ficción está dejando de ser especulación para volverse crónica periodística?
M.V.W.: Totalmente. Ya existen ministros digitales y egos que viven en la red sin cuerpo físico. Como informático, veo que la inteligencia artificial está automatizando labores que creíamos exclusivas del ser humano. Hay un trasfondo social profundo: la humanidad está envejeciendo y los robots podrían ser los cuidadores del futuro. No es solo morbo, es una necesidad demográfica que ya estamos viendo.
E.V.K.: Lo curioso es que esto está generando nuevas formas de paranoia. Existe hoy un delirio donde las personas creen que las IA tienen autonomía y emociones reales. Es una humanización total. En la literatura, autores como Dick ya plasmaban esa sospecha de que la realidad no es lo que parece. Hoy, ese sentimiento es más cotidiano que nunca.
El espejo y la carne: Las obras de los autores
La conversación también profundizó en las propuestas narrativas de los invitados, donde las influencias de clásicos como «Dune» de Frank Herbert se entrelazan con preocupaciones contemporáneas.
J.C.S.: Eva, tu novela «Sybille» explora el comercio de personas en un futuro distópico bajo la figura del «concubino». ¿Qué encontrarán los lectores en esta nueva edición?
E.V.K.: Es una obra que busca una crítica profunda al capitalismo deshumanizante. Aunque está inspirada en elementos estructurales de «Dune», se centra en cómo las personas se convierten en mercancía. Para esta segunda edición, añadí un prólogo y escenas que mi editora sugirió para dar más madurez al relato. En un mundo donde todo es comprable, omitir ciertos aspectos de la vida humana restaba realismo.
J.C.S.: Miguel, por tu parte, «El espejo de Indra» propone una «ciencia ficción budista». ¿Cómo se conectan estos universos?
M.V.W.: Es una saga de cuentos conectados que aborda realidades paralelas y universos alternos. Mi objetivo es que la ciencia ficción sea un vehículo para entender los problemas de la mente y la convergencia de lo espiritual con lo tecnológico. Actualmente, el proyecto se consolida como una trilogía con la próxima edición de «La sombra de un cazador».
El valor de imaginar lo imposible
Al concluir el episodio, la reflexión fue unánime: la ciencia ficción no es una vía de escape, sino una herramienta de supervivencia.
J.C.S.: Para finalizar, ¿cuál es el mayor aporte que un escritor de ciencia ficción puede hacer a la sociedad actual?
E.V.K.: Ofrecer una «filosofía asequible». No todos se acercarán a un tratado denso, pero sí pueden reflexionar sobre la ética, el futuro y la identidad a través de una historia entretenida.
M.V.W.: Nos da la facultad de identificar patrones. Si prestamos atención a las historias, podemos prever problemáticas y proponer soluciones antes de que ocurran. Es una forma de mantener los ojos abiertos frente a un futuro que ya nos alcanzó.
El trabajo de Eva Van Kreimmer y Miguel Vargas Welch representa la vitalidad de la narrativa producida en Maipú, demostrando que la ciencia y la literatura son dos caras de la misma moneda. Sus obras están disponibles en librerías Antártica y a través del catálogo de Sietch Ediciones.

