Autopsia
Había salido herido de muerte del campo de batalla de la mesa de un bar. Frente a dos cervezas abandonadas a medio tomar, desamparadas de manera intempestiva, casi con desprecio, como la sensación que le dejaban las puestas de sol, o el luto que le heredaban los cadáveres sin nombre. Había salido herido de muerte del campo de batalla de una cama, con la misma sensación que le dejaban las puestas de sol, o el luto que le heredaba el cadáver que arrastraba, aun sabiendo que llevaba su nombre.
Mane veneris
Él, sacudiendo la sangre de su rostro, agudizó el oído. Intuyó la dirección de dónde procedía aquella característica voz. Entreabrió sus ojos, e identificó en medio de la muchedumbre que rogaba su muerte, a la muchacha de Magdala. Masculló con enorme esfuerzo unas palabras. Nadie escuchó su amoroso balbuceo: nos vemos en tres días.
Priusquam mortuus est
Él balbuceaba algo en su agonía. Devanaba en su lengua, en su paladar, en su boca, un recuerdo que tal vez no podía ser pronunciado, uno que no lograba atravesar el puente entre el cerebro y la boca, entre la memoria y la palabra, entre la evocación y el sonido. A un lado de la cama, ella, con los ojos cargados de lluvia, ignoraba que, en el afán de sus últimos estertores, él degustaba la dulzura de otro nombre de mujer que esa última tarde llegaba a despedirlo.
Cuadríptico
[frente a la puerta del motel]
Llaves en mano, ninguno de los dos sabía con certeza, hacia dónde los conduciría aquella puerta.
[tal para cual]
Le gustaba loca; de todas formas, él, nunca había sido completamente cuerdo.
[oficio]
El amor le provocaba deambular durante noches sin luna, y creer a ciencia cierta que se iluminaban los caminos a cada paso suyo.
[deuda]
En la madrugada, un ángel femenino le había robado dos versos que guardaba en su bolsa. Él estaba feliz e intrigado. ¿Lo habría hecho aún a sabiendas de que le serían cobrados en especie?
Quintíptico
[Amantes]
La tarde se hace la desentendida. Sabe que el viento regresa de amar a la lluvia. Éste la besa en la boca intentando fingirle otra cosa. El aroma de sus ropas, lo delata.
[Desnudo]
Al llegar y golpear tres veces la puerta, él fingió no haber tenido urgencia por verla. Ella, sonrió ante el descaro y guardó silencio. Lo había escuchado subir corriendo las escaleras.
[Braille]
Entre el silencio y la penumbra siempre leyó, claramente, el alfabeto de su piel.
[Epitafio]
Al contrario de la locura, la cordura es tediosa cuando se asume a tiempo completo.
[Alucinación]
Les golpearon las dos mejillas hasta la saciedad, y ellos las ofrecieron en obediente silencio. Ahora, con el mismo obediente silencio, esperaban su turno. Avanza la fila hacia la guillotina: les han solicitado el cuello.
Círculo
El mundo se detiene. La brisa guarda silencio allá afuera. El tedio desaparece. La luz blanca de la lámpara se torna policromática. El reloj abandona su rutinario tictac. El hambre posterga la cena. Los compromisos se borran de la agenda. El trabajo deserta de los calendarios. La toalla blanca se desprende del clavo. Solo tu imagen en mis recuerdos permanece dinámica en esta sulfurosa caricia del agua tibia senderos abajo de mi cuerpo, deslizándose hacia el sifón, al río, a la mar, y levitar para luego caer como la tormenta que el sistema meteorológico anuncia para la siguiente semana.
Tríptico
[persistencia]
Había ganado distancia, y continuaba escuchando la lluvia.
[medianoche]
A esas horas era silencio. Los ruidos no llegaban a sus oídos: nacían y morían en él. Su universo: una aletargada afonía, apenas rota por el insidioso gorjeo de un guecko.
[manual de viaje]
Échate a volar. Abismo soy.
Díptico
[Botín de guerra]
El día buscaba rejuvenecer en el impreciso territorio donde el sueño y el insomnio se disputaban sus despojos.
[Sueño]
Y fue tan dolora la distancia que, prefirió la vigilia a la remota posibilidad de reencontrarla en un sueño.
Alex Darío Rivera M. (Santa Bárbara, S. B. Honduras. 30 de Julio 1975). Poemarios: Introspecciones extintas. (2008); Desde los balcones (2011); Mortem (editados en México y El Salvador, 2017); y La lluvia no llega (El Salvador, 2029). Es también autor del libro de microhistoria: SITRAMEDHYS, medio siglo de lucha (2015) y los libros de cuentos: De fugas y acechanzas (2012); Re-cuentos a media luz (2013); Hendiduras (2020); Fenomenología de los retazos (2023); y, Manual apócrifo sobre oficios inútiles (2025). Su obra ha sido antologada en: Honduras, sendero en resistencia; Poetas en los confines; Kaya Awiska: Antología del cuento hondureño; Antología del cuento hondureño Siglo 21; Tratado mesoamericano de libre poética: ecos náhuatl Honduras-México; El baile del dinosaurio; Despierta humanidad (Internacional homenaje a Berta Cáceres), y en la antología latinoamericana Letras sin fronteras II.
