Estimados lectores, los invito a realizar un breve ejercicio de imaginación. Visualicen a una persona cuya vida transcurre sin mayores contratiempos. Tiene un trabajo de oficina estable, gana un buen sueldo y jamás ha tenido un conflicto con sus colegas. Vive en un barrio acomodado, es casado, ama a su cónyuge, nunca ha sido infiel y tiene dos hijos modélicos. Un buen día, y por razones que no es preciso explicar, decide escribir sobre su vida presente. ¿Leerían aquel texto? Lo más seguro es que no. Sería de un tedio casi insoportable. Claro, porque la literatura que vale la pena nace del conflicto, el abandono, las carencias materiales, el deseo, el desamor, la desesperación y la muerte. Se trata, paradójicamente, de todo lo que arruina al hombre, pero que a la vez lo hace ser «humano, demasiado humano», como diría Nietzsche.
Y aquí me detengo en el punto esencial de esta crónica, el cautiverio o la falta de libertad, una poderosa fuente de inspiración de escritores a través de los siglos. Solo por citar a algunas plumas memorables recordamos a Fidor Dostoyevski, Alexander Solzhenitsyn, Oscar Wilde, Voltaire y José María Arguedas, por mencionar algunos ejemplos. El caso más emblemático en esta galería de notables lo representa Miguel de Cervantes y Saavedra, quien permaneció recluido en una cárcel en Argel entre 1575 y 1580, tras ser hecho prisionero por piratas berberiscos. Fue ahí, según indican no pocas biografías, donde vieron la luz sus primeros esbozos de lo que sería su obra más famosa El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (primera parte 1605, segunda parte 1615).
¿Y por qué recordar hoy al «caballero de la triste figura»? Actualmente, Netflix dispone en su catálogo la película El cautivo (2025), cinta que aborda aquellos complejos años del autor español en el norte de África. El largometraje es dirigido por el director y guionista Alejandro Amenábar (Tesis, Abre los ojos, Agora, Los otros, Mar adentro) y nos recuerda el origen de la que es considerada la primera novela moderna y la más leída de la historia, después de la Biblia.
En ella, vemos a un joven Miguel de Cervantes que combate el sufrimiento infringido por sus captores leyendo cualquier libro que cayese en sus manos, ideando planes para escapar y regresar a España y encontrando refugio en la invención de historias que devuelven la esperanza a sus atribulados compañeros de prisión.
¿Cuánto de ficción y cuanto de veracidad existe en esta película? Amenábar indica que no es un tema del cual deba hacerse cargo, pues El cautivo no es un documental, sino una ficción histórica que explora zonas grises de la biografía cervantina, aunque sí deja claro el exceso de imaginación del «manco de Lepanto». Como ejemplo ¿existió realmente Hasán Bajá, señor de Argel y encargado del presidio? personaje que se interesa por los relatos del español y le toma cierto afecto (quizás demasiado) ¿Se inspiró el escritor natural de Alcalá de Henares para dar vida a sus más celebres personajes en los dos misioneros de la orden Trinitaria que aparecen en la película, uno de ellos flaco y desgarbado montado a caballo, y el otro, gordo y de baja estatura a lomo de asno? ¿Cuál fue el destino del informe redactado por el religioso dominico Juan Blanco de Paz acerca de la dudosa moral de Cervantes y que debió llegar al Consejo del Santo Oficio?
Como no todo lo que existe en Internet es ley (para las generaciones jóvenes sí parece serlo), consulté el tomo II del libro Los escritores célebres (editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1966). Señala el texto refiriéndose a Cervantes, naturalmente, que «en esta época posee, aunque privado de libertad y sufriendo los más odiosos tratos, un cierto fulgor. Todos los testimonios de sus compañeros concuerdan en afirmarlo. Estos mencionan que el jefe, sostén y consolador de sus desgracias es la autoridad, su señor, hombre feroz que le ahorra los últimos suplicios, látigo, horca y empalamiento» (esto último, similar a lo que padeció el pobre Caupolicán a manos de los conquistadores hispanos durante la Guerra de Arauco).
Como sea, aquel infernal lustro que Cervantes sobrevivió en Argel esperando el milagro de su rescate ―existe coincidencia en que el precio por su libertad alcanzó a la no despreciable suma de 500 ducados de oro― fue determinante para la escritura de su obra, la que se inicia con la publicación de la novela pastoril La Galatea (1585). En consecuencia ¿es la cárcel el lugar propicio para la aparición de las musas? ¿es preciso llegar a ese extremo para que se dignen a descender del Olimpo y dignarse a inspirar a un ser humano? La experiencia de los escritores mencionados al inicio de esta crónica confirma que sí. De dichas vivencias han surgido obras perdurables con perspectivas excepcionales acerca de la psicología y el intrincado comportamiento humano.
Sobre la trascendencia universal de «El Quijote de la Mancha», la lingüista, crítica literaria y traductora estadounidense y autora de una de las mejores traducciones del español a inglés, Edith Grossman, señala en el prefacio de la edición del año 2003, «Don Quijote contiene todas las técnicas y recursos imaginativos que han empleado los escritores de ficción posteriores para cautivar a sus lectores y desarrollar sus libros. Cervantes se anticipó al realismo, modernismo, posmodernismo. Se dio el lujo de mezclar géneros manteniendo al mismo tiempo ese ingenio irónico y el recurso de personajes que formulan comentarios sobre el texto en el que aparecen está adelantado por siglos a su época».
Así las cosas, el film El cautivo pasa casi desapercibido en una oferta impresionante de cintas disponibles en streaming. No luce, no llama la atención, pero los cinéfilos y buenos lectores sabemos que los cantos de sirena y trucos del marketing no son suficientes para engañarnos con cintas mediocres y decepcionantes. Es algo similar a lo que ocurre en una librería de mall. Los mejores textos no son necesariamente los que lucen en las vitrinas o en el mesón de novedades.
Rodrigo Beraud Guzmán es periodista (UGM), Magister en Comunicación Estratégica y Responsabilidad Social (UNAB) y escritor. Se desempeñó en El Mercurio, Emol, revista Caras, departamentos de comunicaciones de entidades públicas y ha sido editor de revistas institucionales. En el ámbito literario ha publicado siete libros, desde el año 2001 a la fecha.
