Ausencia joven
Me asomo al agua con el peso de los años que aún no he vivido.
Soy una mujer joven, pero mi sombra tiene la edad de las piedras
y esta misma urgencia de hundirse.
La nada no me asusta; me habita como un animal manso.
Es este hueco en el pecho donde el viento se queda a dormir,
porque no encuentra nada más humano donde romperse.
Dicen que ser joven es serlo todo, pero yo me siento
como el fondo de un cántaro: un espacio limpio, un vacío antiguo.
Dicen que estoy en flor, pero me siento como el musgo:
silenciosa, pegada a lo que no se mueve.
La naturaleza no espera nada de mí, y en esa falta de promesas,
por fin descanso.
La dirección natural de las cosas
Caminé sobre la orilla con el peso de quien busca quedarse.
Hice marcas profundas, surcos que el sol secó por un instante,
como si el suelo aceptara finalmente mi nombre.
Pero el mar no sabe de identidades.
Vino la primera ola, fría y sin disculpas,
y se llevó los bordes de mis talones;
vino la segunda y rellenó el vacío con espuma muerta.
Ahora miro hacia atrás: no es que me haya ido,
es que la tierra tiene mala memoria.
Es este miedo de ser, al final, un paso que el agua corrige
hasta que no queda nada que recordar.
Del otro lado
He cruzado el umbral.
Mi existencia se ha vuelto una estación ventosa;
el aire ya no me sostiene y siento, finalmente, el despojo.
Supongo que solo debo seguir escribiendo.
La juventud no fue más que un largo pasillo, una promesa de espacio.
No temo a la franqueza; la lucidez es una tortura.
Me despierto y el mundo es menos de lo que creí, menos profundo.
Ser mujer y tener miedo se ha vuelto una condición anodina.
Quizás algún día alguien lea estos versos
y encuentre en ellos el eco de una voz que dijo:
«Estoy viva y lo he dicho»,
mientras el «yo» se diluye en la inmensidad.
María José Cáceres Ramírez (2003). Profesora de Ciencias Sociales, escritora y promotora cultural hondureña. Originaria de Lepaterique, Francisco Morazán. Fue galardonada con el primer lugar en el Certamen Nacional de Poesía de los XXXIV Juegos Florales de San Marcos, Ocotepeque, y en el Certamen Literario de Cuento Corto «Honduras Diversa». Asimismo, obtuvo el segundo lugar en el Concurso de Ensayo «Voces Educativas» y una mención de honor en la categoría de cuento infantil del XV Premio Nacional de Narrativa Infantil y Juvenil. Parte de su producción poética ha sido publicada por la Revista Literaria Cardenal (México) y la revista sabatina Día 7 del diario La Tribuna (Honduras), además de contar con espacios de difusión en el Minuto Cultural Sabatino de Radio América.
