Poesía. Miguel Erasmo Zaldívar Carrillo

 

XXII

La madre de la poesía

Fue aquella noche de espuma

En que luego de la bruma

Desvestí tu fantasía

La aceitosa espada hacía

Más allá de la locura

Un refugio a su premura

Que la ahoga y la retiene

Pues todo su filo obtiene

De ti, reposo y cordura.

 

XXIII

La luna quiere tu falda

Se enamoró de tu orgullo

Y puso en vilo el capullo

Que en estanque la guarda

Su temor es que gallarda

La adarga del timador

Haga verso al cazador

Y le robe la esperanza

De hacerse nido en tu danza

Y arroparse en tu favor.

 

XXIV

Otra noche sin ti, otra vida sin verte

Mueca de la risa que el dolor contrajo

La lupia falaz de mi existencia trajo

Jeruga y roció para retenerte.

 

La pupila insomne reclama la muerte

Del que yace al fondo del sudor, legajo

De sales paridas por el zar badajo

Que en ríos de lava por la boca vierte.

 

Si pudiera volar, iría a buscarte

Para cebar mi hambre en tu carne que añoro

Y en tu seno mudo plantar mi estandarte.

 

Cocido en la distancia tu ausencia moro

Y tornase infinita para no encontrarte

Ni en la rima sorda del verso que doro.

 

XXV

Homenaje de luz, ángel ungido

Es este amor que como a cruz le rezo

Caupolicana fuerza, recio almezo

Que acuna en su ansiedad al verso herido.

 

La aurora regala clamores fundidos

En rojos y azules azares de alezo

Mi triste mañana en su color combluezo

Ofrece tu ausencia al corazón hendido.

 

Lienzo infinito de tu olor ausente

Germinante espina de luz que hiere

Traerme sus manos para hacerme cielo.

 

No sucumbiré: la furia estridente

Se ahogará en la fuente de paz que prefiere

Beber tus recuerdos y endulzar el vuelo.

 

XXVI

Vienes de regalo y la luz discreta

duerme en la cama tibia y te saluda

la mano que esperaba, aun con dudas,

te sonríe y te aplaude y te repleta.

 

Todo se viste de lujo, secreta

la noche hace de suelo y la luna

será tu dama de honor, mi fortuna

tu beso, y el candor de mi bragueta.

 

Tu ropa tiene el detalle de dejar

al cuerpo que la acomoda, desnudo,

el vino en la copa florece en ola

 

de carne, que rompe en ala, y anidar

quiere el deseo asesinó, mudo

busca el gemido, que al fin acomoda.

 

Miguel Erasmo Zaldívar Carrillo (Cubano, residente en Oaxaca, México). El autor, a lo largo de su vida profesional completó licenciatura en Educación en la Especialidad de Física y Astronomía (1994) y una Maestría en Investigación Educativa (2001) en el Instituto Superior Pedagogía de la provincia de Holguín cuba; también un Doctorado en Ciencias Pedagógicas (2002) en La universidad de Oriente en la provincia de Santiago de Cuba, Cuba. En México completó una Especialidad en Pedagogías Críticas y Educaciones Populares en el Centro de Estudios RIUS, UPN Zamora, Michoacán (2018) y un posdoctorado en Pedagogías Críticas y Educaciones Populares en el Centro de Estudios Miranda, Venezuela (2018). Se ha desempeñado como catedrático, director de la Facultad de Informática y vicerrector de extensión universitaria en la Universidad de Ciencias Pedagógicas “José de la Luz y Caballero”, en la provincia de Holguín, Cuba. En México se desempeñó como coordinador del proyecto MEJORAMIENOT DE LA CALIDAD EDUCATIVA, en la Sierra Sur de Oaxaca como parte de un convenió entre el gobierno de Cuba y el del estado entre los años 2005 y 2007. Ha impartido diplomados, docencia en maestrías y doctorados en varias universidades oaxaqueñas entre las que se destacan el IEU, UNIVAS y la UABJO. Actualmente es catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Ha publicado artículos científicos, libros, también cuentos y poesías en diversas revistas.

 

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