Poesía. Mónica Méndez

 

LUCIDEZ

Habito donde las palabras residen.
Donde una punzada castiga cuando no hay qué decir,
donde las alucinaciones oscuras
se vuelven lúcidas en las alboradas.
Es el lugar en que los pájaros de la muerte sobrevuelan.
Falaces carroñeros en búsqueda del espíritu que ebulle,
contorsionan en el aire como al salir de un averno
y explosionan en el trayecto en verborrea
al engullir parte de la psique hirviendo.
Cobran fuerza y se erigen al cielo que arde
al coincidir y darse el tiempo embotellado
de naufragar a la deriva dentro de una furtiva lágrima.

 

 

ENTRELÍNEAS

Una mueca apócrifa discurre en el rostro
y tras ella, ocultándose entre risas,
se apaga el payaso triste que llevo dentro.
Con proclamada desfachatez,
representa como comedia las entrelíneas negras
que lo regocijan en absencia.
Su deslenguada y complaciente serenidad,
una vez más se ha vuelto añeja.
Se permite la visión escultórica
de moldear el talante a fuerza de mis reflejos.
No tengo que ser alegre todo el tiempo.
Sola estoy con el espejo.

 

SOLEDAD Y AMAR

Has sido mía por gracia durante largo tiempo
en que nos compartimos en pensamientos.
Con dulzura masajeamos nuestros sollozos
que alguna vez fueron obtenidos por defecto
y bañados de soliloquios,
pernoctaron dentro del pecho.

Te nutres con el sudor de mis sollozos salobres,
reflejos en los que he aprendido a apreciarte con dolor.
Has abrazado largamente nuestra mutua contemplación,
a la que de golpe juramos lealtad en ineludible pacto.
A este amor tortuoso,
que es el único que parece real.

Te armaste de valor en mis rudas palabras,
cargadas de colores que de noche encandilan,
buscando senderos que se abren entre laceraciones.

Hemos crecido brutalmente
sabiendo que no hay vuelta atrás.

Mientras las reflexiones echan raíces
como quimera de noche oscura,
la soledad y el amar se contraponen,
se dividen y alejan creando opuestos
que van separadamente, al unísono,
fabricando la música de incomunicación más bella.
Aquella que brota sin nada decir
y sin nada esperar.

 

PAROXISMO

Es poesía tu cuerpo ebrio de arrebato,
paroxismo inacabable disuelto en vino dulce
y melosa algarabía.
Mientras la enhiesta tensión de a poco cede,
improvisamos melodías tocadas sobre piel ígnea,
en una partitura sinuosa de extenso tañido
que enzarza los suspiros al solo tacto
de la molicie de nuestros cuerpos
que se abrasan enajenados.
Un sediento compás ruge desesperado.
No hay cómo acallar los gritos
que dentro del pecho hendido
treman cegados de ardor.
Somos un navío que se hunde
perdido en los confines del deseo,
indagando, surcando mares,
que zigzaguea ululante entre jadeos y clamores.
Tu caricia es borrasca
que desde el ocaso hasta el alba
fustiga con fuerza y cae adormecida
tras ferviente agonía.

Arrullado el afán por el canoro trinar de los pájaros
que envuelve al oído en un abrazo tibio,
la piel húmeda pegada a la espalda
es el último vestigio
de un amorío fugaz
que no sabemos si mañana perdurará.

 

MÓNICA MÉNDEZ (Santiago, 1978). Poeta, editora, fundadora y directora de Bonsai de Papel Ediciones, artista e ilustradora. Autora de los poemarios Palpitar Sonámbulo (2023) y Sonatas de esclavitud (2025), ambos bajo el sello Bonsai de Papel Ediciones. Ha sido antologada en diversas compilaciones poéticas nacionales e internacionales y pertenece a las organizaciones de escritores Pen Chile y al Colectivo Día de la Poesía Chilena.

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