Reseña. Tengen Toppa Gurren Lagann. Por Kona Anime

 

La idea original de escribiren Revista Montaje era acercar el anime a un público que no necesariamente está familiarizado con este tipo de animación. Por lo mismo, imaginé que las reseñas debían ser de los animes más populares y de gusto masivo: Shingeki no Kyojin, Jujutsu Kaisen, My Hero Academia, entre otros. El problema es que me empezó a costar un montón escribir sobre ellas. A esta altura existen mil páginas recomendándolas, analizando sus personajes y explicando sus atributos principales. Poco a poco empecé a preguntarme qué podía aportar yo a una conversación tan trillada, por qué debía caer yo en lo mismo: «soy abeja libre, dios me libre del enjambre».

Pensando en alternativas, redacté siete textos diferentes. Ninguno me convencía por lo que evalué rendirme, enviar a la revista el menos malo de esos intentos y tener que enfrentarme a mi propio perfeccionismo. El tema es que no dejé de ponderar mis opciones y después de mucho reflexionarlo, decidí darme el lujo de recomendar mis animes favoritos en vez de los que están de moda. Luego de esa decisión la escritura empezó a fluir naturalmente. Por eso, en mi octavo intento -el que estás leyendo ahora-, prefiero abandonar la estructura de una reseña tradicional y escribir sobre un anime injustamente ignorado por el fandom contemporáneo: Tengen Toppa Gurren Lagann.

Estrenada en 2007, Gurren Lagann nos cuenta en 27 episodios una historia sobre la libertad y la increíble capacidad humana de trascender sus propios límites. En un mundo dominado por el Rey Espiral (Lordgenome), la humanidad ha sido obligada a refugiarse en aldeas subterráneas. Aisladas unas de otras y privadas de cualquier contacto con la superficie, estas comunidades han sido manipuladas para creer que el exterior es una verdadera amenaza.

En una de estas aldeas vive nuestro protagonista, Simon, un destacado excavador de la ciudad subterránea de Jeeha, cumpliendo una tarea clave para la supervivencia y expansión de su pueblo. En la misma comunidad vive Kamina, un rebelde que insiste en que hay algo más allá de la superficie, negándose a aceptar las reglas que le ha impuesto la sociedad. Desde el comienzo nos muestran su amistad, la que bordea la familiaridad y que los refugia de este complejo contexto.

Todo cambia cuando Simon encuentra un pequeño taladro y la cabeza de un misterioso mecha (robot gigante que tiene forma de humanoide controlado por uno o dos pilotos). Poco después un enorme Ganmen (mecha completo) cae a la aldea desde la superficie, sembrando el caos dentro de la ciudad. Mientras el valiente e imprudente Kamina intenta enfrentarse a esta máquina monstruosa con una katana y confianza desmedida, del cielo desciende Yoko, una francotiradora del exterior. La cabeza robot que había encontrado Simon días previos finalmente los salva de todo este asunto, y termina siendo clave para que Simon y Kamina alcancen la superficie. En ese momento comienza la lucha por la libertad humana, la lucha por alcanzar el cielo.

Kamina personifica la voluntad de avanzar incluso cuando no existen razones para creer que el éxito es posible. Su búsqueda incansable por la libertad termina siendo una hermosa forma de abordar lo inquebrantable que es el espíritu humano frente al infortunio. Una de las frases que Kamina le dice al inseguro Simon se vuelve una de las más inspiradoras de todo el anime: «cree en el tú que cree en ti mismo». Esta invitación es la declaración de principios del personaje: la esperanza no nace de la certeza, sino que de la decisión de seguir adelante pese a todo. Lo que hace extraordinaria a esta historia es que convierte la resiliencia en el motor de su narrativa y la evolución humana como una constante.

Simon, por su parte, recorre un conmovedor proceso de crecimiento. Pasa de ser un niño incapaz de reconocer su propio valor y de depender absolutamente de Kamina, a convertirse en un símbolo de valentía y determinación. Su crecimiento, no obstante, no deja de lado la verdad de todo el proceso: la serie nos obliga a acompañar a Simon en su inseguridad, sus fracasos y por sobre todo en sus pérdidas. El dolor se vuelve constitutivo en la evolución de su personaje, quien nos enseña que el crecimiento no consiste en evitar el sufrimiento, sino que en aprender de él.

Ahí reside el tema central de Gurren Lagann: la exploración del crecimiento personal como un desafío radical. Sus personajes se enfrentan continuamente a sus propias limitaciones y a la adversidad, al mismo tiempo que cuestionan el statu quo atreviéndose a imaginar un futuro diferente. La inquebrantable determinación de la brigada Dai-Gurren nos invita a enfrentarnos a nuestros propios miedos y luchar por la grandeza. Luchar contra la resignación basada en el miedo y contra la idea de que existen límites inamovibles de lo que el futuro puede llegar a ser. 

«A los luchadores nos sostiene la fuerza de voluntad, aunque nos llamen locos e imprudentes. Si hay una pared en nuestro camino, la aplastamos. Si no hay un camino, lo hacemos nosotros mismos».

Casi 20 años después de su estreno, sigo pensando que Tengen Toppa Gurren Lagann es mucho más que un anime de acción y mechas. Para mí es una celebración al impulso humano, una invitación a atreverse a mirar el cielo:

«Voy a empezar citando la pregunta que se hacía Pitágoras: «¿Por qué está el hombre en la tierra?» Respuesta: «Para contemplar el cielo»».

Esta historia nos recuerda que a veces la verdadera revolución consiste simplemente en soñar, en avanzar inclusive cuando todo parece perdido, en creer que el cielo existe para que lo podamos alcanzar.

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