Reseña. Cuerpo perforado es una casa de Gustavo Calderón. Por Miguel Echeverría

Toda reedición es un gran desafío editorial, creativo y con ello poder lograr reencantar al propio autor, con su obra claro está, y ese reto lo tomó la joven editorial Ágata Musgo con un resultado que entusiasma.
Cuerpo perforado es una casa, es el sexto título de la colección de poesía que también cuenta con “El perro tiene tres patas” de Antonia León, “Otra vida” de Daniel Lipara, “Casa Ajena” de María I. Valdebenito, “Pastoral” de Carl Pilliphs,

La performatividad que se desprende de las imágenes no se agota en los límites de las habitaciones, los baños las decoraciones ni en la privacidad del poeta. Nos complace en abrir sus secretos más vergonzosos o las pulsiones más comunes en las edades del desarrollo adolescente, junto con etapas de madurez emocional que reparan las grietas de una familia que se desarma.

Destaco los episodios poéticos donde habla de sus dos madres, o de su no mama. Estos poemas narrados con diversos estilos que buscan ser ambiguos y difíciles de determinar reman hacía puertos abstractos que no decepcionan.

En una nota de la edición, destacan el hecho de que en 3 días en diálogo con el autor y con un imaginario que rememora sus observaciones de infancia, recibió la influencia de “Jardín” y el poema “Últimos días de una casa” de la escritora Dulce María de Lynaz, de donde el poeta extrae el título de este libro.

Gustavo Barrera Calderón (Santiago, Chile 1975) Ha publicado entre otros, los libros Exquisite (Ediciones del Temple, 2010). Adornos en el espacio vacío (El mercurio Aguilar 2022; Libros del pez espiral, 2019 ), Creator (RIL ediciones, 2009), Cuerpo Perforado es una casa (La Calabaza del Diablo, 2011) e Inmuebles. Obra reunida (2001-2010) (Das Kapital, 2015)

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