Reseña Teatral Montaje ‹‹Los puentes de Madison››. Por Miguel Echeverría

Reseña Teatral Montaje

Las tablas son el mejor sonido para el silencio. Un paroxismo con sabor a miel que bien desarrollado es una importante posibilidad de entrenar las emociones o al menos eso sentí luego de ver la obra “Los puentes de Madison”, protagonizado por Blanca Lewin y César Caillet.

Es que narran dos adolescentes que bromean con los horizontes eroticos de una madre que puede ser cualquier prospecto de mujer chilena que no quiere problemas con la crianza antes de la desendencia. No se alarmen, esos jóvenes buscan en el testamento de su madre algún motivo para sentir que ella era más de lo que sabían. La italiana guardó un secreto que estuvo a la espera de que unos chismosos pudieran dar a conocer.

Es que una gran cantidad de dinero convence a estos hijos del capital norteamericano quienes pudieron perder a su Madre, fugazmente enamorada de un fotógrafo de Nat Geo, pero ella lucha por mantenerse firme en su rol por el que salió de la Europa del siglo XX. Una dama de familia.
Una novela de época hecha película, ahora hecha obra de teatro que en nuestra época Latinoamérica tampoco renuncia a su gran drama. Quizás lo amplifique pero no lo oculta entre risas de humor mundano. La frase del fotógrafo, sobre esas conexiones únicas nos debe remover y emocionar. Logrando más lo segundo sin titubear.

En la obra se cuestiona el concepto de amor como una posibilidad de cambio o una preferencia por el absurdo cotidiano que contrae las almas dejándolas como estructuras rígidas en cuerpos sin luz y así, las mujeres narran la historia de las que no tuvieron voz. Ella se enamoró pero no lo hizo valer porque ya le había prometido esas palabras a otro aunque eso la dejara sin más opciones.

Muy pocas veces tendrá esa certeza que supera la palabra matrimonio que es capaz de de irrumpir en el silencio de la vida conservadora para conocer a los amores sin miedo.

En conclusión, disfrutamos de actores de primera. Adaptando experiencias cinematográficas al gusto del espectador latino. Una vivencia intensa más. Con el mismo final, pero distinto desenlace.

Es que aquí en este montaje, pareciera que el guión romperá con la novela y el final. Hasta que, de pronto, se apegan al guión.

Pero no, no les contaré el final.




 

Miguel Echeverría

PS: Quiero solidarizar con la actriz Blanca Lewin. No puede haber cabida a la censura cultural en Chile.

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