Poeta, ensayista, traductor y editor, Alexei Bueno construyó una de las obras más singulares de la poesía brasileña contemporánea. Su escritura nació también de una vida dedicada a leer, estudiar y preservar la tradición literaria en lengua portuguesa.
Cuando Alexei Bueno murió en Río de Janeiro, el 27 de junio de 2026, a los 63 años, la literatura brasileña perdió a un poeta y también a uno de sus grandes lectores. Nacido en Río de Janeiro en 1963, publicó su primer libro, As escadas da torre, en 1984. A partir de entonces construyó, durante más de cuatro décadas, una obra marcada por el rigor del lenguaje, la conciencia de la tradición y una permanente interrogación sobre el tiempo, la muerte, el cuerpo y la precariedad humana. Entre sus libros se encuentran Lucernário, A via estreita, Os resistentes, A árvore seca, Anamnese, Cerração, O sono dos humildes, A noite assediada, Naquele remoto agora, O irrefreável y A chave quebrada, publicado en 2026.
Pero acercarse a Alexei Bueno exige mirar también los libros que escribió con la obra de otros. Como editor y estudioso de la literatura, trabajó con autores fundamentales de las letras brasileñas y portuguesas, entre ellos Luís de Camões, Mário de Sá-Carneiro, Augusto dos Anjos, Cruz e Sousa, Olavo Bilac, Álvares de Azevedo, Gonçalves Dias y Vinicius de Moraes. Fue también traductor y ensayista, autor de trabajos como Uma história da poesia brasileira y A escravidão na poesia brasileira: do século XVII ao XXI.
Ese recorrido ayuda a comprender su propia poesía. Alexei Bueno escribía después de haber escuchado largamente la lengua. Conocía el soneto y en el verso libre, en la arquitectura clásica y en la ruptura moderna. Sabía que cada palabra llega al poema con una historia y que toda forma literaria conserva, de algún modo, las voces de quienes la utilizaron antes. En sus versos, la tradición nunca aparece como una pieza inmóvil. Es una presencia viva, con la cual el poeta establece un diálogo que puede atravesar siglos.
El soneto «A Florbela Espanca» ofrece un ejemplo particularmente intenso. Alexei se dirige a la poeta portuguesa muerta décadas antes de su nacimiento y convierte la lectura en una forma imposible de encuentro. Tiene su voz cuando la Nada ya tuvo su boca. Los dos poetas nunca se vieron, pero la poesía crea entre ellos una proximidad que la vida no permitió.
En «Pergunta», el movimiento es diferente. En apenas ocho versos, el poeta contempla el universo y pregunta si su verdadero rostro es el de Medusa, una destrucción general y confusa, o si aquello que vemos —la máscara fría y estrellada del cosmos— oculta otra realidad. La pregunta permanece abierta, como permanecen abiertas las grandes preguntas de la poesía.
Presentar estos poemas en español supone un nuevo desplazamiento. Traducir poesía coloca al traductor frente a decisiones que no siempre admiten una solución perfecta. El sentido, la música, la imagen, el ritmo y la rima pueden exigir caminos distintos. En algunos momentos es posible conservarlos juntos; en otros, hay que decidir qué elemento soporta la mayor carga poética del verso.
Por esa razón, los poemas se presentan aquí también en su versión original en portugués. El lector de lengua española puede aproximarse a la obra de Alexei Bueno a través de la traducción; quien conozca el portugués podrá escuchar además la arquitectura sonora del original y comprender con mayor claridad las decisiones tomadas en el tránsito entre las dos lenguas. La traducción no pretende sustituir el poema, sino abrirle otra puerta.
Selección, traducción al español y notas: JC Petermann
A Florbela Espanca
Alexei Bueno
Amada, por que eu tive a tua voz
Depois que o Nada teve a tua boca?
A lua, em sua palidez de louca,
Brilha igual sobre mim, e sobre nós!…
Porém como estás longe, como o algoz
De um só golpe sem fim — a Morte — apouca
Os gritos dos que esperam, a ânsia rouca
Dos que atrás têm seu sonho, os grandes sós!
Aqui não brilha o mundo que engendraste
Como o manto de um deus, e astros sangrentos
Não nos rolam nas mãos da imensa haste.
E só estes olhos meus, que nunca viste,
Se incendeiam, vitrais na noite atentos,
Voltados para o chão aonde fugiste!
A Florbela Espanca
Alexei Bueno
Amada, ¿por qué tuve yo tu voz
después que la Nada tuvo tu boca?
La luna, en su palidez de loca,
brilla igual sobre mí y sobre los dos!…
Pero ¡qué lejos estás!, cómo el verdugo
de un solo golpe sin fin —la Muerte— apoca
los gritos de quienes esperan, el ansia ronca
de quienes tienen su sueño atrás, ¡los grandes solos!
Aquí no brilla el mundo que engendraste
como el manto de un dios, y astros cruentos
no nos ruedan en las manos del asta inmensa.
Y solo estos ojos míos, que nunca viste,
se incendian, vitrales en la noche atentos,
vueltos hacia el suelo adonde huiste!
Nota sobre la traducción
La traducción conserva, siempre que ha sido posible, la construcción, la densidad de la imagen y parte de la sonoridad del soneto original. En el primer cuarteto, el paso al español permite mantener una notable proximidad sonora entre voz / boca / louca / nós y voz / boca / loca / dos, aunque no reproduce de manera integral el sistema de rimas del poema.
En el segundo cuarteto se optó por conservar «apoca», forma del verbo español apocar, que mantiene al mismo tiempo el sentido de disminuir o abatir y la proximidad léxica y sonora con «apouca». La elección preserva, además, su relación con boca y loca.
La rima perfecta del original no fue mantenida a cualquier precio. «A ânsia rouca» se convirtió en «el ansia ronca», preservando una imagen central: la angustia que adquiere cuerpo, garganta y voz. Del mismo modo, «os grandes sós» fue traducido como «los grandes solos», manteniendo la inusual sustantivación de la soledad, en lugar de la opción más convencional los grandes solitarios. Forzar en estos versos una correspondencia sonora más exacta habría exigido introducir sentidos ajenos al original o debilitar algunas de sus imágenes esenciales. En poesía, a veces, salvar la rima puede significar perder al poeta.
En «astros sangrentos», la elección de «astros cruentos» permite conservar el sentido y recuperar la rima consonante con «atentos». En «a imensa haste», se mantuvo «el asta inmensa». La imagen posee una apertura semántica en el propio original, y una explicación excesiva reduciría su fuerza. La traducción prefirió conservar esa zona de indeterminación antes que sustituirla por una imagen inexistente en el poema.
La publicación paralela del original en portugués permite al lector acompañar también la arquitectura sonora concebida por Alexei Bueno y observar, con mayor claridad, las decisiones y pérdidas inevitables en el tránsito entre las dos lenguas.
Pergunta
Alexei Bueno
¿Será realmente a face do universo
a face da Medusa,
esta geral destruição confusa,
este criar perverso,
ou será a máscara, álgida e estrelada,
onde os cometas passam,
turva de treva, rútila de nada,
e onde olhos se espedaçam?
Pregunta
Alexei Bueno
¿Será realmente el rostro del universo
el rostro de la Medusa,
esta general destrucción confusa,
este crear perverso,
o será la máscara, helada y estrellada,
donde pasan los cometas,
turbia de tiniebla, rútila de nada,
y donde los ojos se despedazan?
*sem acrescentar a preposição por, respeitando a concisão sintática do original.
Nota sobre la traducción
En este poema, la proximidad entre el portugués y el español permitió conservar gran parte de la estructura verbal y sonora del original.
«Face» fue traducida como «rostro», palabra que mantiene el registro poético y permite preservar la repetición fundamental de los dos primeros versos: «a face do universo / a face da Medusa» se convierte en «el rostro del universo / el rostro de la Medusa».
En «este criar perverso» se mantuvo el infinitivo sustantivado: «este crear perverso». La elección evita transformar el movimiento continuo sugerido por el verbo en la forma más estática de creación.
La principal intervención aparece en «álgida», traducida como «helada». Aunque álgida existe en español, su uso contemporáneo suele remitir con frecuencia al momento culminante o más crítico de algo. «Helada» preserva de manera más inmediata la temperatura de la imagen original y mantiene la cadena sonora con «estrellada» y «nada».
La palabra «rútila» fue conservada. Presente también en español, mantiene el brillo paradójico del verso «rútila de nada». Por último, se prefirió «donde pasan los cometas», sin añadir la preposición por, respetando la concisión sintáctica del original.
En otras ocasiones: en poesía, a veces, salvar la rima puede significar perder al poeta.

