CARTAS DE ULISES
I
CUANDO pusiste tu bandera en mis entrañas, una tempestad de versos se me descuajó
del alma, me llenó la boca, me iluminó de angustias.
Es costumbre vieja la de fraccionar la noche en laberintos y vacíos, mirar por la ventana, vacilar con lo vedado, escribir poemas.
El asta de tu bandera es un cuchillo de dudas, con trapo rojo y certezas incluidas,
pero jamás imaginaste que yo nací en el país de los tropeles…
Tu conquista llega hasta donde llega el ladrido de un perro y las campanas al vuelo.
II
TE NOMBRO y me salen noticias, como salen pájaros del bosque;
busco flores en el agua de la casa y me encuentro con yerbas que te habitan.
En tu nombre hay muros, hay senderos, hay estrellas y ríos,
pedazos de nieve donde retozan cariños perdidos y un frágil enigma.
Si te nombro, un manojo de besos crece como árboles hasta el sol,
con espumas y raíces que hablan desnudas para descifrarte…
El cielo donde te deseo es un paraíso azul, una cama sin tabús.
III
PARA CONOCERTE viajé por colinas extremas, palabras de mar arisco y raros paraísos, pacté con la noche y le perdí el miedo a los vuelos místicos.
Supe de tus signos, estudié los mapas y las rutas que usas. Supe de tus días difíciles,
de los felices y de los otros. Sabía que esperabas un amor sin anunciarse.
Frente a la luna dije letanías y subrayé tu nombre en la pared de una iglesia perdida. Presentía a fe limpia que eras un sueño hecho carne…
Con el primer beso confundimos las horas y los días, de una vez y para siempre.
IV
LAS LÍNEAS de tus manos me predestinaron para hacerte feliz. Estaba escrito que te conocería en un tren, viviríamos mil viajes, y te diría adiós en un puerto.
Árbol florecido, quimera misteriosa, laguna de bosque encantado,
poco a poco me vas seduciendo, me vas queriendo, me vas secuestrando…
Estás frente a un niño ciego que descubre el mundo y nunca ha visto jardines ni la belleza del cielo, ni castillos de verdad, ni siquiera la música…
Gracias a ti, he ido descubriendo la banda sonora de mi propia vida.
V
PODRÍAS haber sido arena, música, risco poblado de flores en el desierto. No importa.
He vencido y conquistado las columnas de tus indiferencias.
No solo he pasado la noche a tu lado, he atravesado tu vida con mi espada,
he atrapado tu corazón de pez multicolor en el mar de lo inefable.
Triste cuando nadie te ve, o fiesta vocinglera en el bosque de las mentiras,
pero doy testimonio de que eres semilla, espuma, huracán, humedad viva…
Todo comenzó cuando, mirando las estrellas, me orientaste mal y me perdí en ti.
VI
ESPÍRITUS DESNUDOS caminan por aquí. Por los patios de tus pechos, de noche,
y a veces con nostalgia, los he visto.
Fantasmas que relinchan, que vociferan y esgrimen las espadas vanidosas; son príncipes, mendigos, artistas. Tu cuerpo de árbol ha dado manzana para todos.
Eres la Eva del cuento, flor de un jardín que palpita de pánico,
anónima luz que arrastra el deseo de muchos, tigresa que devora todo…
Los embrujos de amor se dan en el cine, pero también en tu alma de niña.
VII
SEREMOS, SI SOMOS, memoria de afectos, sigilos vacilados,
náufragos en la nada, eclipse preñado, risa candente, historia mañosa para el espejo.
Somos y seremos tarde de juegos sorprendidos, cantata de amor sereno,
murmullo para alguien y el cotilleo preferido de los amigos.
Seremos retratos perdidos en los siglos del invierno florecido,
somos el amor puro que se le ofrenda a todos los dioses del universo…
Te envié besos en un e-mail. Tú me prometiste creer en algo, no importa en qué.
Marco Antonio Valencia Calle (Popayán, Colombia, 1967). Es una de las voces literarias representativas del Cauca contemporáneo, con una obra que dialoga con la memoria regional, la imaginación popular, la poesía, la crónica cultural y las tradiciones narrativas de Popayán. Estudió Literatura y Pedagogía en la Universidad del Cauca. Vivió en España como becario de la Fundación Carolina, donde cursó estudios de especialización y maestría. Entre sus libros se encuentran: Los versos de la iguana (poesía, 1999, 2001, 2005), La fiesta de ayer (novela, 2018, 2026), Mitros y leyendras (2023). Su trayectoria literaria ha sido distinguida con diversos premios y estímulos, entre ellos: Premio Nacional de Poesía “Descanse en paz la guerra”, Casa de Poesía Silva, Bogotá, 2003, Premio Nacional de Ensayo, Universidad Nacional de Colombia y Ministerio de Educación Nacional, 2024.
