SACRILEGIOS CÍCLICOS
– 1 –
Buscando
y buscando y más…
fuera de lo acostumbrado en primavera:
una malva loca rellena los bordillos
en el bálsamo rosado de las mañanas,
el quid de la cordiforme sublimidad
que descoyunta todas las edades
que se excusan buscando y buscando y más…
– 2 –
Padeciendo
carbonizando la vasija del presente
en lugar de colmarla
con la refulgencia de la flor grulla.
Se encendería el cielo
y así, luz y catedral
un fresco cristalero se entregaría,
San Cristóbal y nuestros ríos.
Olvidando
fogareando el predio del pasado
en lugar de recomponerlo
con las hojas impermeables del loto.
Se arrumaría el horizonte
y así, nubes y templo,
un viento marero limpiaría
ejidos y nuestras caras.
Aceptando
vandalizando el ataurique del futuro
en lugar de bañarlo
con la copa blanca de las calas.
Se almiararía el campo
y así, alondras y santuario,
un vuelo terrero se aguaría,
regoldos y nuestros píes.
– 3 –
Suplicando milagros.
Pero sin verlos y sin oírlos bien
aunque ya están para quedarse aquí… Los abedules
que la alineación de las carreteras estrellan
y la cola raqueta del hilarante torogoz,
y el saludo gritado candorosamente
por una niña tintineante de luces
desde la ventanilla de un coche que pasaba…
– 4 –
Colonizando los momentos de llaneza,
del adagial ¡mira y respira!
a fuerza de un infrangible rendir.
¿Cuándo-dónde la paz
de aquel paseo a ambos lados
por una doble hilera de tilos encuadrado?
Disimulos y culpas,
rezongos y la muerte asimilada de la juventud.
– 5 –
Desfigurando la peana intrínseca de la realidad
copándola con el báculo de la insulsez,
de cabildeo andando
para mantenerla en el limbo del desamor.
En los alrededores algún poyo serpeante,
el desencanto y estos bancales de cítricos
que su aroma bicolor contemporizan
en la baraja entera de los olvidos.
– 6 –
Bailando
con los colgajos del cesarismo codeándose
mientras los cohetes empujan
su rayo bombeado contra las nubes.
En disolvencia de báratro
la tierra, el cielo, el mar
y el día a día, seres del petróleo,
se hace anósmico ante los yertos cardonales.
Impartiendo
la axiología begarda de la guerra
como una partida de bolos desenfundada,
con la verbosidad y el revolvedor del vídeojuego
impostada. Así la consunción
y ex abrupto las disculpas emocionales
y los filtros de esparto para no incomodar
el ambiente ramificado entre los filamentos del terror.
Autorizando
adjudicatarios y cupos de caza
en los cotos sin velas de una alquería
henchida en la prisma irreal de las tinieblas,
el aprovechamiento cinegético interpelado
despoetizando la ascesis
y la mirada espectral de los ciervos
hacia el parvo vericueto de una luz.
– 7 –
Recortando.
A empellones.
África sin mosquiteras.
Diez años. Morir de malaria.
Sesenta millones de dólares un día.
Casa Blanca: un ring de cresos y marciales.
Criptomonedas, contiendas, jocundas arrancadas.
Tener la cuesta y todas las piedras palaciegas, polvorosas.
Ioana Cecovniuc: docente universitaria en el marco del Lectorado Rumano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, UChile (Santiago de Chile). Ha publicado poesía en las revistas de arte y literatura Montaje (Chile), Crisopeya (Colombia), RUA (Revista de la Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia), Alborismos/Antología Los Herederos del Parnaso 2022 (Venezuela), Diversidad literaria (España), Yoveraqué (Perú). Igualmente, traducciones de poemas del español al inglés en Crisopeya (Colombia) y del español al rumano en Via Rumania Cultura (Rumanía). Premio internacional y diploma de honor en el XI°/XV° Concurso Natalicio de la poetisa nacional Ermelinda Díaz, Quilpué, Chile (2021/2025).
