Los violines que no dejan de sonar
Hay libros que se leen y hay libros que, de alguna manera, nos obligan a tomar posición. Violines de invierno, de Elba Abello Orellana, pertenece a estos últimos.
Desde Curicó, desde esa zona del Maule donde la tierra conserva todavía una memoria profunda de campesinos, trabajadores, mujeres y hombres que han vivido la historia no como una abstracción, sino como una herida concreta, Elba Abello levanta una poesía de verso inquebrantable. Una poesía que no necesita gritar para ser firme, porque conoce el peso de aquello que nombra.
En Violines de invierno los muertos no son una cifra. No son una estadística de la dictadura ni un nombre perdido en una lista. Son seres humanos. Tienen dignidad, tienen historia, tienen rostros que permanecen. La poesía de Abello se niega a aceptar que la muerte política pueda convertirse en silencio.
Por eso estos poemas adquieren una dimensión profundamente revolucionaria: recordar también es combatir.
El invierno del título no es solamente una estación. Es una atmósfera histórica. Es el frío de un país atravesado por la violencia, por la desaparición, por la persecución y por el miedo. Pero frente a ese invierno aparecen los violines: una música que insiste en existir allí donde quisieron imponer el silencio.
Elba Abello escribe desde una tradición de poesía que comprende que la palabra puede ser refugio, memoria y resistencia. Su verso tiene algo de piedra y algo de música. No se quiebra frente a la solemnidad de los acontecimientos que evoca. Al contrario: encuentra en ellos una razón para mantenerse de pie.
Y allí reside una de las mayores virtudes del libro. La autora no convierte a los caídos en monumentos inmóviles. Los devuelve a la vida mediante la palabra. Los hace caminar nuevamente por las calles, por los campos, por la memoria de quienes sobrevivieron. Les devuelve aquello que toda violencia política intenta arrebatar primero: su condición humana.
Leer estos poemas desde Chile significa también preguntarse por nuestra propia historia y por las fuerzas que han intervenido en ella. La dictadura chilena no puede comprenderse únicamente como un episodio doméstico, separado del contexto internacional de la Guerra Fría y de la intervención de grandes potencias en América Latina. La sombra del imperialismo estadounidense forma parte de esa historia y hoy decimos no al negacionismo. El 11 de septiembre es chileno y no gringo.
Sobre la autora:
Elba Rosa Abello Orellana (Nació en Curicó el año 1958). Profesora de Educación General Básica y Orientadora Vocacional, titulada en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Poeta, Tarotista y Terapeuta en Flores de Bach. Su poesía ha sido publicada en diarios y revistas de Chile y Latinoamérica. Autora de seis libros de poesía: Azul silencio (1979), Violines de invierno (1985) (2025) (2026), Crisálida (1990) (2022), Brujer (2023), Mujeres ojos color del viento (2024), Rojo hibisco (2024) (2025). Su obra ha sido ha sido difundida en numerosas antologías y diccionarios, tanto en Chile como en el extranjero. Entre ellos destacan: Diccionario de autores de la Región del Maule, Delta Talca (1985), Mujeres del Maule, Ediciones Filacteria (2023), 50 años voces por la memoria, Espacio Sol Ediciones (2023), Mujeres en la literatura curicana, Colección Hijos del Maule (2024), Antología Madre eres tú, Mei Mer Editorial (Amazon) Georgia, EEUU. (2024), Antología Internacional Regresar a tu jardín, Espacio Sol Ediciones (2025), Visión Personal de la Literatura Curicana Colección Hijos del Maule (2025), Antología N°5 Editorial La Otra Costilla (2026), Voces Poéticas Mujeres del Maule, Taller Subterranis Valparaiso (2026). Ha escrito reseñas, prólogos y textos de contraportada para diversas obras literarias, colaborando con autores y editoriales nacionales. Participa activamente en las actividades culturales de la provincia de Curicó. Es miembro de la Sociedad de Escritores René León Echaiz y también integra la SECH Filial Curicó.
