Poesía. Ioana Cecovniuc (Rumanía)

 

VARIANTE SOBRE UN FARO

 

Se delinea entre acantilados de arenisca

la sombra de un faro de tiza y carbón,

se le amputan después las raíces

dentro de un errante caracol de escalones,

grumos de sangre a merced del viento.

Así brillará la cúspide enarenada

con el rayo de una mirada perfecta.

Se arrodilla luego para caerse de bruces

y chocar contra un deseo subrepticio.

En volandas, semilleros negriblancos

respiran y buscan ahí sus nidos.

Nada más.

Como si recordaran un retumbo

en los adentros de un misterioso caldén.

Al final, se alteran con un beso

los rebordes abiertos y el faro,

horizontes encorvados por pilastras de humo,

seguirá siendo un sueño solitario

entre las altas barrancas.

 

ALLÍ, EN UNA DESPEDIDA

 

Gritarles a las nubes que lluevan

la inmensidad de su alma,

bojear pequeñas islas

acaloradas por la luna:

arrebatos y espejismos

de largas noches

e incumplidos juramentos.

¡Un corcel con el que forjar portentos!

Entretanto, estirados sus dedos hacia el infinito,

se agitan las lagunas. Contorneado

por líneas amarillentas de granito pulverizado,

un adefesio solo estorba con el amanecer

la iridiscencia de un mar de rocas

dispersas alrededor como confeti.

Y ya no hay quien rompa en láminas de luz

este tiempo de losa,

ya un andar y desandar plomífero

entre meandros y cerros descoloridos

cuando los peces son de estaño

igual que una despedida,

al saberse que allí

se prolonga el gesto de soldar el metal

para moldear olvidos y cruces.

 

EL SILENCIO DE AQUELLAS VOCES

 

Nunca más llegó a salir

a la calle del sol.

Las paredes formaban

una hélice errabunda de rejas,

un sueño recoleto

por lúgubres pasillos.

Más allá de unos abismos pasados

una carta espantosamente yacía

sobre la cama empolvada.

La tocó inhalando las letras frías.

 

Y desde entonces,

ausentes los pasos.

Acelerando sin piedad su ritmo,

sólo la lluvia transeúnte

se asoma a la ventana

y perpetúa detrás de curtidos agujeros

un quejido. Lo abraza

el silencio de aquellas voces

que retumbaban su olvido

ancladas al pie de las páginas.

 

EVANESCENCIAS

 

En forma de herradura

algunos perfiles descansan

dentro de un álbum.

Sólo el polvo se atreve a visitarlos

día tras día

absorbiéndoles la coloración.

A oquedad van sonando los entornos,

y una decisión se vuelve necesaria:

seguir rindiendo cuentas

como una hoja pedigüeña en el agua

ante la dirección o el juicio

en un almanaque de aquellos tiempos que apuraban

el incienso inmarcesible de las rosas.

Por una sonrisa más.

Por un error menos.

De repente, resonancia del arrebol en la nieve,

unos romances dilatan el pasado

delante de un escaparate que desgarra la mirada

y el cielo se electriza

permaneciendo detrás de los marcos,

impávidas barreras amontonadas

dentro de un álbum.

 

AYER EN UN CUADRO

 

Tramado de penumbras

entre las ramas de un tilo

y sus florecimientos colmados de oro.

Por allí volaba su turbación algún que otro

gorrioncito:

¡qué ocurrencia de la vista

tal aleteo impalpable

eternizado en los recuerdos!

Se dejaban oler los últimos intentos de primavera,

la piel los aspiraba pigmentándose

como si nunca hubiera vuelto a reconocer

la murmuración fecunda de los cuerpos.

¡Qué ilusorio seguir sintiendo el juego,

qué alivio seguir deseando envolverlo

en el ovillo de unos ojos y pájaros!

Los tilos evocaban sueños dibujados con imanes.

Un corazón se aferraba a la respiración mágica

acomodada al hoyo de la clavícula,

aquella respiración caliente

que se había convertido en un toque solar.

 

Todo ello coexistía hace tiempo,

cuadro tiliáceo con nimbos y hojas llanas,

hoy los cabellos ya sufren grabadas hileras de plata

mientras al ras del cielo

nubarrones preñados se van desplomando

a pedazos de palabras y arrobos.

 

CIUDADES SIN LIBRERÍAS

 

Por suaves nieblas

se infiltraba la luna llena

–tersa esclava de oro–

en la memoria del otoño.

De unas ruinas que un atardecer serrado

las absorbía calando sus redes

entre someras negruras.

Manos torpes,

su espalda amarga,

con los puños cerrados dormían

mientras el tiempo extinguía cualquier efusión

de las ciudades:

presas de los dientes del fuego,

del vicio que se había precipitado

de las nubes desconsoladas,

manchas de pañuelo a las que

apenas accedían los exangües reflejos

de un vetusto mundo.

Como pólvora glacial desparramada sobre

lagos olvidados, sobre

calles de hierros retorcidos

y salas de pasos perdidos

los expresos de largo recorrido

embalan ahora los linderos desérticos.

No quedan nobles andenes

tampoco librerías de ensueños y

espantos curados

sino haces de rectas que

vienen avasallando

los corazones de los árboles,

los astros ardientes de los poetas

encima de los prados

de unas desmenuzadas estanterías…

 

EN BUCLE

 

El frío suspende las manos

de la madrugada…

 

Primero eran las rosas, malva muchedumbre

en un jardín que filtraba el pasado.

Gotas de luces invadían el aire

y por la acera los pasos se olvidaban.

A la izquierda un trote grisáceo

se entregaba apaciblemente al césped rociado…

 

Malla de carriles y coches

por la que el perro corría sin saberlo.

El grito de atrás se hundía

anillándose en el hedor del miedo.

Ningún gesto era posible.

Como un testigo que sólo desespera

seguía gritando

al margen de una distancia implacable.

 

Colapso: ruedas, cifras y brazos sin sentido.

Me agarraban la vida del perro

dentro de un coche blanco.

Los gritos eran ya de espuma…

 

Ida la noche. Su infinito cerrado

resonará con cada despertar de lágrimas.

Sobre la soledad de las flores

las arrodillaré,

sobre la tumba que alberga

un cráneo de bronce

y un corazón eterno.

 

Ioana Cecovniuc. Docente universitaria en el marco del Lectorado Rumano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, UChile (Santiago de Chile). Ha publicado poesía en las revistas de arte y literatura Montaje (Chile), Crisopeya (Colombia), Alborismos/Antología Los Herederos del Parnaso 2022 (Venezuela), Diversidad literaria (España), Yoveraqué (Perú). Igualmente, traducciones de poemas del español al inglés en Crisopeya (Colombia) y del español al rumano en Via Rumania Cultura (Rumanía). Premio internacional y diploma de honor en el XI°/XV° Concurso Natalicio de la poetisa nacional Ermelinda Díaz, Quilpué, Chile (2021/2025).

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