Poesía. Sarith Mosquera Ramírez (Colombia)

 

Aún Faltan Kilómetros

Emerge
una sombra casi imperceptible
pero también casi indomable
que parsimoniosamente se sumerge
en mi rebosada melancolía.

Y suena una melodía
a dos tabacos de la noche
que suena a un vil reproche
y que me eclipsa con osadía.

A una milla divago
porque la niñez dejó un rostro
que ya no identifico
y ahora tengo un mosaico
de todas mis mascaras.

A tres leguas del camino
mi reflejo está en un oasis
donde diáfana me defino
con un contenido éxtasis.

Faltan tramos
y ya no quiero antifaces,
y tiro algunas frases
y conmigo hago las paces.

Aún faltan kilómetros
y puedo ver mi cara
así este acto declara,
que mi alma es reflejo,
que ya no miente,
que ya cree.

 

Imprevisible

Llevo dos tazas de café
y por dentro llueve
a cántaros, a mares
y se desborda una lágrima.

El árido terreno
de este alucinante camino,
lo rompe este llanto
y riega esta tierra.

Lloré y lo contuve
por mucho así estuve
pero riega, riega esta alma,
para que crezca,
para que renazca.

La nostalgia,
evoca nuestra historia,
que, aunque ingrata,
nos trae una llovizna,
de la más pura melancolía.

Mi taza de café
casi se termina
y la tercera aguarda,
a ver si así germina
este futuro imprevisible.

 

Ayer y hoy

Sostengo mi cuaderno viejo
con poemas inacabados,
en obra negra,
con rastros del ayer,
de mi ayer.

El mar ruge esta noche
como ruge mi pensamiento
contemplando este instante
con la opacidad de la luna.

Mi cuaderno viejo
cuenta esta vida que llevo
y no ha pasado nada de eso,
a veces no pasa todo
o no pasa nada.

El mar ruge y se levanta
al acantilado seco de mi vida
fue ayer y hoy estoy bien
pero no como quise.

Somos jóvenes soñadores
y hoy también somos viejos
y la vida no es como la pintamos
solo como la merecemos.

 

Mansa Paloma

Juego en la sombra,
desciendo en la vereda
pero no intuyo mis pasos,
es casi nulo el aire
en mi alma abatida.

Quiero ir a un confín
del mundo, del espacio
o del impetuoso tiempo,
donde haya paz sin fin,
donde pueda siempre vivir.

Pero hay en mí
un impulso glorioso,
que me envuelve virtuoso
que me exalta en el laberinto
aunque este vacía por dentro.

Me aferro a esta historia
y voy escribiéndome en ella,
como si no estuviera escrita,
como si yo la transformara,
como si el destino no existiera.

Y sé que quizás sucumba
a mi jauría de emociones
que me acechan con traiciones,
que me moldean sin razones
pero que yo logro domar.

Porque estoy aquí
como una mansa paloma,
que casi nunca canta
pero que nunca se desploma.

 

Sarith Mosquera Ramírez (Barranquilla, Colombia) es poeta, docente de Humanidades y Lengua Castellana, y líder voluntaria en la Defensa Civil Colombiana. Su escritura transita en la memoria, la fragilidad y la reconstrucción desde una voz íntima que encuentra siempre en la poesía un espacio de reflexión y resistencia. Ha publicado en revistas y antologías de Hispanoamérica, entre ellas Revista Luna y Sol, Reminiscencias (Ediciones Komala), Idealismo Mágico (Letras Negras), Geometría del Asombro (Santa Rabia Poetry) y Revista Kametsa. Es autora del blog Tejiendo Versos, donde reúne parte de su obra literaria.

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