Poesía. Cristian Salgado Poehlmann

 

*

 

Es la aurora.

 

Un resplandor.

O muchos.

 

Sabes que las cosas andan

mal

 

cuando empiezan a llegar.

 

*

 

Un día tuvimos que partir,

con la idea de que no pudieran vernos

–caminos y equipajes diferentes.

También la ropa era distinta.

Tú vestías de hombre; yo, de mujer.

Sin poder besarnos, corrimos.

Aun así escuchamos los gritos.

 

*

 

La semana pasada mi hermano menor

intentó suicidarse con una caña de pescar.

Nunca encontraron el cuerpo. Solo una carta arrugada,

amuñada en el bolsillo de una camisa del día anterior,

que junto a mi madre planchamos y guardamos con esmero.

Nadie se mostró interesado en leerla. Mi hermano simplemente

había desaparecido. No hubo afiches que incentivaran

la búsqueda. Tampoco recompensas.

Mucho menos secretos entre las paredes de los vecinos

o ensayos de confesiones falsas frente a los espejos.

Los dueños de los bares se hicieron ricos.

La gente bebía y discutía sobre cualquier otra cosa,

nunca sobre lo que le había pasado a mi hermano.

A mí me lo dijo al oído mucho antes de su singular muerte a medias,

cuando volvíamos juntos luego de una pelea de box bajo la lluvia.

Sin secretos, sin misterios me lo dijo. Fome, estático, lejos,

al cargar hojas secas de un lugar a otro con una carretilla.

Entonces la lluvia adelantó eso que todavía no pasaba.

Un brazo,

un tronco

y una cabeza.

 

*

 

A Macarena Valenzuela

Cuando veo la última fotografía de tus ojos:

la belleza bañada de lo que muere.

 

Cristian Salgado Poehlmann (Santiago, 1982). A veces escribe poesía, a veces narrativa, pero poco, es débil en este ámbito. No obstante, posee mayor habilidad para realizar entrevistas y hacer reseñas entorno a la literatura, aunque también escribió sobre metal durante varios años. Puedes ver una porción de su trabajo aquí: https://linktr.ee/cristiansalgadopoehlmann y contactarlo para algún asunto periodístico y/o literario acá: @poehlmanncristiansalgado. Fiel seguidor de Rangers de Talca. Considera que se formó literariamente gracias a las revistas Barrabases, Don Balón y a la novela Gran-Lobo-Salvaje.

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