Tríada de la Maternidad
(Inéditos)
Todo ocurre en tu cabeza
Todo ocurre en tu cabeza
Pídeme perdón, y bésame los pies
por los errores que yo cometo.
¡Mujer, nunca te he lastimado!
No te he tocado un pelo,
Ahora, admite que soy inocente
Víctima de tus emociones.
¡Grítalo! ¡Dímelo! ¡Qué soy el único
clavado en tu mente!
¿Maltratador yo? ¿Manipulador?
No, es que tú estás loca
No sabes distinguir ni entre tus recuerdos.
¿Qué te hago vivir un infierno?
Han de ser alucinaciones tuyas.
¿Embarazada de mí? Seguro no es mío
― Claro, ha de ser del vecino.
Repite después de mi:
Si no vas a ser buena madre ¡Aborta!
Si no vas a ser buena esposa ¡Aborta!
Si no vas a ser buena amante ¡Aborta!
¡Nunca te he golpeado! Pero, tú me provocas.
¡Deja de mentir! ¡Lengua viperina!
En tu hogar serás la dueña
Pero, para mí, siempre serás inquilina.
Rural, paupérrima, esquizofrénica.
Entiende, tu memoria es frágil,
Estás loca, incompetente y poco grácil.
Dramática
Ni siquiera estás llorando
Yo no logro verlo
¿Lágrimas? ¿Contracciones?
¡Contradicciones serán!
Pues para mí no es real.
Debes estar desregulada,
Mírate, me das vergüenza.
¡Aprende a fingir en público!
Vete al psiquiatra a que te den licencia.
Luego, sigue trabajando, de irregular
Para mantener mi estilo de vida.
¿Qué te sientes extinguida?
¿Otra vez vas a llorar?
No eres mi madre,
Pero, lava mi ropa
Cocíname, atiéndeme
Dame dinero, todos tus ahorros.
¡Hazme sentir el Rey del mundo!
(Por que lo soy, delirio de Dios)
O te bancas el embarazo sola
Y si no te gusta, me voy.
O mejor te vas tú,
Te mandaré internada a un psiquiátrico
(Cuando nos casemos)
Así me podré quedar con tu casa
Y usarla de motel y antro
Con cualquiera que me abra las piernas.
¡Esas sí saben satisfacerme,
No como tú que estás gorda!
Con dos meses de embarazo…
¡Aborta! ¡Te digo! ¡Aborta!
―¿Sabes qué? ¡Sí, voy a abortar!
Pero te abortaré a ti,
como hombre y semental.
Si no sabes ser pareja,
menos sabrás ser papá.
¡Lárgate de mi casa!
¡Vuelve a que te terminen de criar!
El único hijo que mantengo
Es el que llevo en mi vientre,
No el de otra madre colgado a mi delantal.
Por eso, te voy a denunciar.
Nos vemos en tribunales,
A ver quién llora, al final.
La luz es cada vez más oscura
No puedo dormir, llevo siglos de desvelos. El demonio duerme conmigo, se hace llamar el padre de mi hijo. Me susurra a la almohada –Inútil, desgastada, infrahumana. Un diagnóstico no hace mi locura, pero veo que la luz es cada vez más oscura, parpadea, me hace guiños por la noche. A veces, esos susurros dan patadas desde el vientre, otras, desde la mente, este ser quiere nacer para morir. Tengo dos meses de gestación y no lo puedo resistir, ya no puedo ni convivir, no resisto su presencia en mi casa, que coma en mi mesa, que use mis bienes, y encima me venga a insultar y tratar de histérica. He de requerir un exorcismo, que saquen el demonio de mi hogar, pues lo he echado y no se quiere marchar. ¡Vade retro Satanás! ¡Una limpieza de cuerpo y alma, contra quién me juró amar y cuidar! Pero, solo entró a mi casa para saquear y profanar.
Si la miseria tuviera un nombre
Si la miseria tuviera un nombre
Llevara el tuyo.
Hasta las ratas tienen cohesión de grupo
Menos tú.
Sin instinto ni olfato,
Para percibir el abuso.
Maltratador, sí, lo sigo y lo sostengo
Aprovecharse de una paciente mental,
Sola en la ciudad y luego embarazada,
Tres veces vulnerada,
Por mujer, divergente y preñada.
¿Qué nunca me tocaste?
¿Y todo lo que me robaste?
Tiempo, dinero, afecto.
Yo era manantial en el desierto,
Y tú solo sanguijuela y abyecto.
Pagarás cada lágrima y peso
Que me exprimiste.
Serás tan pobre,
Que no podrás ni comer alpiste.
Con el tiempo,
No recordarás ni tú propio nombre,
Porque no eres padre ni hombre.
Dignidad es una palabra extinta
Extraviada y borrada de tu radar,
¿Qué la pensión de alimentos es lucrar?
Pues, una hija no nace de la mujer nada más.
Que me juzgue el tribunal,
Cada prueba que sostengo.
Vivir contigo es un infierno,
Buitre e infame animal.
Y en tu lecho fatal,
Escupirás al cielo
Y el cielo te responderá:
Si no supiste amar
Ni al árbol ni al fruto,
En la hora del luto,
Nadie te llorará.
Morgana Drakaina (1995). Escritora, Profesora de Castellano y Comunicación, y Licenciada en Lingüística y Literatura por la PUCV. Su obra explora las intersecciones entre salud mental, neurodivergencia y género, destacando sus poemarios Maníaca (2021), sobre el trastorno afectivo bipolar; Entrañas de chile (2023), sobre violencia de raza, clase y género; y Erupciones (2025), enfocado en el erotismo y el tabú sexual. Ha participado en antologías como Letras en la montaña (2024) y Sur 90 XXI (UFRO, 2025). En su «Tríada de la Maternidad», Morgana utiliza una lírica cruda y testimonial para denunciar el gaslighting y la violencia psicológica. A través de una voz confrontacional, reivindica la autonomía de la mujer frente a la vulnerabilidad múltiple —por género, neurodivergencia y gestación—, buscando justicia tanto en lo íntimo como en los tribunales.
