Poesía. Morgana Drakaina

 

Tríada de la Maternidad

(Inéditos)

 

Todo ocurre en tu cabeza

 

Todo ocurre en tu cabeza

Pídeme perdón, y bésame los pies

por los errores que yo cometo.

¡Mujer, nunca te he lastimado!

No te he tocado un pelo,

Ahora, admite que soy inocente

Víctima de tus emociones.

¡Grítalo! ¡Dímelo! ¡Qué soy el único

clavado en tu mente!

 

¿Maltratador yo? ¿Manipulador?

No, es que tú estás loca

No sabes distinguir ni entre tus recuerdos.

¿Qué te hago vivir un infierno?

Han de ser alucinaciones tuyas.

¿Embarazada de mí? Seguro no es mío

― Claro, ha de ser del vecino.

 

Repite después de mi:

Si no vas a ser buena madre ¡Aborta!

Si no vas a ser buena esposa ¡Aborta!

Si no vas a ser buena amante ¡Aborta!

¡Nunca te he golpeado! Pero, tú me provocas.

¡Deja de mentir! ¡Lengua viperina!

En tu hogar serás la dueña

Pero, para mí, siempre serás inquilina.

Rural, paupérrima, esquizofrénica.

Entiende, tu memoria es frágil,

Estás loca, incompetente y poco grácil.

 

Dramática

Ni siquiera estás llorando

Yo no logro verlo

¿Lágrimas? ¿Contracciones?

¡Contradicciones serán!

Pues para mí no es real.

Debes estar desregulada,

Mírate, me das vergüenza.

¡Aprende a fingir en público!

Vete al psiquiatra a que te den licencia.

Luego, sigue trabajando, de irregular

Para mantener mi estilo de vida.

¿Qué te sientes extinguida?

¿Otra vez vas a llorar?

 

No eres mi madre,

Pero, lava mi ropa

Cocíname, atiéndeme

Dame dinero, todos tus ahorros.

¡Hazme sentir el Rey del mundo!

(Por que lo soy, delirio de Dios)

O te bancas el embarazo sola

Y si no te gusta, me voy.

 

O mejor te vas tú,

Te mandaré internada a un psiquiátrico

(Cuando nos casemos)

Así me podré quedar con tu casa

Y usarla de motel y antro

Con cualquiera que me abra las piernas.

¡Esas sí saben satisfacerme,

No como tú que estás gorda!

Con dos meses de embarazo…

¡Aborta! ¡Te digo! ¡Aborta!

 

―¿Sabes qué? ¡Sí, voy a abortar!

Pero te abortaré a ti,

como hombre y semental.

Si no sabes ser pareja,

menos sabrás ser papá.

¡Lárgate de mi casa!

¡Vuelve a que te terminen de criar!

El único hijo que mantengo

Es el que llevo en mi vientre,

No el de otra madre colgado a mi delantal.

Por eso, te voy a denunciar.

Nos vemos en tribunales,

A ver quién llora, al final.

 

La luz es cada vez más oscura

 

No puedo dormir, llevo siglos de desvelos. El demonio duerme conmigo, se hace llamar el padre de mi hijo. Me susurra a la almohada –Inútil, desgastada, infrahumana. Un diagnóstico no hace mi locura, pero veo que la luz es cada vez más oscura, parpadea, me hace guiños por la noche. A veces, esos susurros dan patadas desde el vientre, otras, desde la mente, este ser quiere nacer para morir. Tengo dos meses de gestación y no lo puedo resistir, ya no puedo ni convivir, no resisto su presencia en mi casa, que coma en mi mesa, que use mis bienes, y encima me venga a insultar y tratar de histérica. He de requerir un exorcismo, que saquen el demonio de mi hogar, pues lo he echado y no se quiere marchar. ¡Vade retro Satanás! ¡Una limpieza de cuerpo y alma, contra quién me juró amar y cuidar! Pero, solo entró a mi casa para saquear y profanar.

 

Si la miseria tuviera un nombre

 

Si la miseria tuviera un nombre

Llevara el tuyo.

Hasta las ratas tienen cohesión de grupo

Menos tú.

Sin instinto ni olfato,

Para percibir el abuso.

 

Maltratador, sí, lo sigo y lo sostengo

Aprovecharse de una paciente mental,

Sola en la ciudad y luego embarazada,

Tres veces vulnerada,

Por mujer, divergente y preñada.

 

¿Qué nunca me tocaste?

¿Y todo lo que me robaste?

Tiempo, dinero, afecto.

Yo era manantial en el desierto,

Y tú solo sanguijuela y abyecto.

 

Pagarás cada lágrima y peso

Que me exprimiste.

Serás tan pobre,

Que no podrás ni comer alpiste.

 

Con el tiempo,

No recordarás ni tú propio nombre,

Porque no eres padre ni hombre.

Dignidad es una palabra extinta

Extraviada y borrada de tu radar,

¿Qué la pensión de alimentos es lucrar?

Pues, una hija no nace de la mujer nada más.

 

Que me juzgue el tribunal,

Cada prueba que sostengo.

Vivir contigo es un infierno,

Buitre e infame animal.

 

Y en tu lecho fatal,

Escupirás al cielo

Y el cielo te responderá:

Si no supiste amar

Ni al árbol ni al fruto,

En la hora del luto,

Nadie te llorará.

 

Morgana Drakaina (1995). Escritora, Profesora de Castellano y Comunicación, y Licenciada en Lingüística y Literatura por la PUCV. Su obra explora las intersecciones entre salud mental, neurodivergencia y género, destacando sus poemarios Maníaca (2021), sobre el trastorno afectivo bipolar; Entrañas de chile (2023), sobre violencia de raza, clase y género; y Erupciones (2025), enfocado en el erotismo y el tabú sexual. Ha participado en antologías como Letras en la montaña (2024) y Sur 90 XXI (UFRO, 2025). En su «Tríada de la Maternidad», Morgana utiliza una lírica cruda y testimonial para denunciar el gaslighting y la violencia psicológica. A través de una voz confrontacional, reivindica la autonomía de la mujer frente a la vulnerabilidad múltiple —por género, neurodivergencia y gestación—, buscando justicia tanto en lo íntimo como en los tribunales.

 

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