por una dos y tres y cuatro y cinco veces tengo que decirte que no, esta vez no, esta vez seré yo quien protagonice la historia, esta vez seré yo el principal, seré yo el que muere o deja morir a otros con tal de escapar, con este reparto no me queda más que decir que ya no viviré más en un estúpido mundo de banales tragos y pocos tangos, de tantas tantas y pocos tintos, ya no, ya no viviré con una familia que no desea verme la cara, ya no, ya no viviré más para que unos pocos se llenen la barriga después de una mañana de tenis, ya no, ya no viviré más con un grupo antisubversivo que mira la protesta desde la esquina, ahora seré yo la protesta, seré yo la barricada, seré yo esta piedra, ese camote ante el estado, seré yo y nadie más que yo el motivo de tu incomodo, seré yo la piedra en el zapato, seré yo la pisada de gigante que no deja ver la luz del sol, seré yo quien hará apagar tu luz, pero lo harás por tu cuenta, yo no te obligo a nada, seré yo quien no te deje dormir por las noches, seré yo y mi presencia quien no te deje un minuto en paz, seré yo quien, quien tu desees ser
Baltazar le decían, treinta y seis era su apellido y setenta y cuatro su edad, se la sabía todas y creaba con una lucidez admirable, digna de ser ilustre en un novel. ahora está más viejo y menos activa su fertilidad ingeniosa, pero de igual manera sigue siendo el viejo lindo que conocí en la adolescencia
antes de que pase más tiempo, antes de que ya sea demasiado tarde, antes, antes de que te marches y seas otra más del vagón de metro y no te vea nunca más, antes, ante ti te digo que no estoy dispuesto a dejarte partir
el umbral de la puerta me saluda y me pregunta cómo estoy, la verdad es que nulo de pensamiento, sin poder sentir, así estoy, sin ti cada segundo muere una estúpida ilusión se ser feliz, por el ayer que no pude desarrollar, por el hoy que hasta ahora es improvisado, por el mañana, ese en el que estamos separados
cuento los pasos camino a casa, cuento las veces que dije que te amaba sin haberte amado y lo irresponsable que eso es, cuento un cuento sin límites de fronteras, cuento un cuento para dormir tranquilo en el derredor, en mi cómoda están alojadas tus fotos que próximamente quemare, aunque te deseo, no lo hago tanto
Si sé que no he amado, sí sé que no estando vivo pueda en una mentira vivir
no sé si tiene las ganas, no sé si sabes, ni deseas o anhelas la misma idea de revolución, desde las cordilleras que van al azar como venas quietas de una columna destrozada e inmóvil, desolada y demacrada por la incomprensión de no tener idea de su historia, y hacer de ella la tan tuya propia personal, historia de una ignorancia de personas siendo personas amateur, todos somos amateur en algún punto, en algún punto cordillerano todos somos frio, en algún punto periférico todos somos hambre, hambre por dos y tres
Tomás Ragga, poeta y editor. Cofundador de la revista digital Abulia Terminal. Estudiante de literatura. Investigador de textos raros y poco conocidos. Redime la impelida necesidad de escribir desde las entrañas. Como un vil animal doméstico. Melómano, cinéfilo y bibliófilo por naturaleza. Escribe una poesía poco trabajada con necesidades de múltiples arreglos, quizá, por el hecho de que cree, tal como lo creyó Teillier; que la poesía debe ser una especie de fotografía. No necesariamente debe ser escrita, para ser arreglada y/o modificada. Como un abandono. Como un arrastre del pasado. Una toma. Aunque también es fiel a la idea de que no todo debe ser publicado.
