Reconfiguración identitaria
Me situé en un punto de la línea temporal de mi historia
encontré un poeta sin disfraz y con su máscara ensangrentada caída
sobre el asfalto.
Sus globos oculares aún me miraban.
Bienvenido a mi lecho de muerte, es un lago de verde azulado, me dijo…
Me rogó que detenidamente mirara fijamente el rostro reflejado en las aguas del espejo acuático.
Punzando los ojos al agua miré.
Sin las herencias prejuiciosas que arrastramos en cadenas desde siglos anteriores Sin caretas ni pesos ajenos adoptados.
Solo un yo desnudo ofreciendo mis manos vacías al cielo
y la mirada insertada en el suelo.
La alegoría de la laguna reflejó que solo la esencia única y particular es lo que nos diferencia de la mirada infectada del odio y prejuicio, de la envidia y falsedad, de la infamia de su soledad.
Miradas derretidas en fango ensuciadas por el binarismo y fascismo.
La única opción final es optar por el desafío hacia uno mismo No soy más que una mezcolanza de las vertientes extrañas en el ojo ajeno.
Soy eso, pero soy algo más.
Rey Rebis. El primer encuentro que tuve con la poesía fue en el año 2014 cuando cursaba tercero medio, tenía 16 años de edad. El profesor de la clase de castellano nos encargó un ejercicio, el de escribir un poema en versos. Jamás lo había hecho, hasta ese entonces solo había escrito cartas a mis amores de la niñez, pero tenía que intentarlo. Resultó bastante fluido, no me lo esperaba, y desde ese punto me fui integrando naturalmente a las letras. Cada vez que podía, de manera completamente autodidacta, aprendía nuevas herramientas de escritura, impulsándome a lograrlo, con algunos torpedos de figuras retóricas. Así mismo, sin asistir a algún curso de poesía, ni estudiar letras en alguna institución… así nomás, a ensayo y error. En el año 2019 tuve la instancia de dar una performance literaria en una clase, en la universidad en la que estaba estudiando cine en ese entonces. Ése mismo año me propuse sacar la voz, llevar a cabo el ejercicio de la declamación y comencé a abrirme paso a un sendero sinfín. Creo que mezclar la teatralidad con el recitar es algo increíble, hace que te sumerjas más en el poema, una experiencia inmersiva casi de cuento. El 2025 fue el año en el que obtuve más oportunidades e invitaciones de publicar y recitar, a través de distintos medios, editoriales y revistas digitales. He recitado en vivo en bares y cafés de distintos puntos de Santiago, he sido publicado en las redes de múltiples revistas tales como El Coloso y Mystic Arts, y mi obra ha sido impresa en Editorial Bonsai de Papel. Ahora que se me han abierto estas puertas, no quiero parar.
