Ascenso libre
Así como el cuervo de Poe emprende el vuelo
tal vez sobre los campos de trigo de Van Gogh
el ascenso exceda las distancias
sobrepase el impulso y pronóstico inicial
cual Mayor Tom muy por encima del mundo.
El planeta Tierra, azul o anaranjado
pierde sus contornos y matices.
Entonces la cordillera de los Andes
me parece tan similar a la Muralla China
y el Obelisco de la 9 de julio
nada tiene que envidiarle a la Torre Entel.
Escucho un susurro que me sugiere el sendero
tan penetrante como un zumbido de abejas
can you hear me, Mayor Tom?
atravieso la angostura de Paine
o tal vez sea la Portada de Antofagasta.
Todo lo sólido se desvanece en el aire
o en el sorbo de vino, en mis palabras
hasta en la tinta que escribe estos versos.
La canícula en Santiago de Chile
Sol abrasivo que consume el oxígeno
asfalto derretido, arde la epidermis
sopor que aplaca cabezas
mientras deambulan por el Paseo Ahumada.
Hay hombres de traje gris y lentes oscuros
Chevrolet Impala transitan sin patente
el sobreentendido es un código necesario
incluso en los patios del Instituto Pedagógico.
Calor que irrita, crea espejismos en el aire
o tal vez solamente él los observa
en su ficción o producto de inhalar
lubricante para motores de origen americano.
La gente desconfía, ahuyenta a personas
con apenas irrumpir en círculos sociales
sólo tendrás piedras
y un aire espeso que confundir con cannabis.
Gerardo de Pompier se ofusca, lo altera
ha percatado que el homenaje es también
una parodia de finísimo sarcasmo
eres un artista del pop y del pap art
“son frustraciones erótico-sentimentales, Enrique”.
El galardón de la Revista La Bicicleta
influjo que no alcanza
para llenar el vacío, la soledad en su departamento
Cecilia Aguayo se arrepiente
no percibe las señales a tiempo
la beca de psiquiatría resulta insuficiente.
El calor sigue haciendo estragos
asfixia, como los reflectores del set televisivo
Alejandro Chávez lo recibe con fanfarria
mientras Yolanda Motecinos admite
vulgarización de la cultura en 525 líneas.
No bastaron sus pajas de cada noche
los pitos nuestros de cada día
tampoco opiáceos, psicofármacos
botellas de vino, cerveza, pisco o agua mineral.
No aguantó más
el verano de 1981 fue implacable
la desesperación circuló por sus pulmones
desde Grecia 907 sintieron un alarido
que provocó choques de camiones de soldados
con tanques atascados en el asfalto
estallaron las ventanas del edificio Diego Portales
se disipó el esmog, la gente pudo respirar
y los niños cantaron en las micros
más fuerte que nunca
quizá si por primera vez con alegría.
Ti voglio bene
Tras la tormenta, no siempre aparece
aquel cielo de Teillier
grato aroma en el sorbo de café
o el baile de la solterona loca frente al espejo trizado.
El buen amor suele escurrirse en la criba
sedimentos amargos fijos en el paladar
nebulosas que entristecen la mirada.
Te imagino tras el parabrisas
surcos acuosos en un fluir incesante
la expresión de tu cara con enigmáticas formas
horizonte que implosiona en un punto ciego.
Hubo un hombre que te quiso bien
no supiste valorar ese amor
me lo confesaste, confiabas en mi oído
pese a que no alcancé a conocerte tanto.
Desnuda en medio de la casa de espejos
insistía en que eras bonita
hubo golpes, machismo ultrajó tu mirada
confusión en el laberinto
tu mano extendida y el teléfono descolgado.
Extraño tu coquetería, el ingenio de tus bromas
aquellos versos desgarrados y la profundidad
voz de tu llanto en susurro
extraviada como agua que cae por el desagüe.
Tranvías
Fueron unas breves conversaciones
no hubo más tiempo
sólo una cita, por destino o por azar
coincidir en un tranvía por la noche
un día cualquiera, un recorrido impopular
misterio telúrico que permitió conocerte.
No recuerdo los paisajes que desfilaban
por la ventanilla del asiento que compartimos.
Sí conservo en el celuloide de mi memoria
la entonación de tu voz, la risa fugaz
con que rematabas una ironía, tu mirada
ese interés en mi conversación baladí.
¿Sabes?, de verdad creí tu interés genuino
en mi persona, tan lejos de los desaires
de otras mujeres al notar mi extravagancia.
Tal vez por eso me confiaste secretos
realidades que muchos conocieron
pero que no se narran con emociones
la Caja de Pandora es vulnerable
cuando se emplean palabras sinceras.
Las ruedas irritaron con escándalo al riel
era el momento de bajarme
más tarde no habrían combinaciones
una ciudad peligrosa a esas horas
me esperaban en casa.
Nunca supe a dónde fue a parar ese tranvía
(como si se lo hubiese tragado
la tierra, el pavimento, el dolor)
tampoco el tenor de las palabras
desvanecidas, sin oxígeno para ser audibles
y por las noches recito en silencio
todo aquello que no alcancé a decirte.
Gonzalo Robles Fantini nació en Santiago de Chile en 1975. Es periodista de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Desde que era veinteañero escribe cuentos y poemas. Ha participado en diversos talleres literarios tanto de narrativa como poesía. Trabajó tres años en la Corporación Letras de Chile en el cargo de secretario técnico. Ha escrito y publicado comentarios de libros y entrevistas a escritores. Ha obtenido algunos reconocimientos literarios y publicado en antologías de cuento y poesía.
