Poesía. Andrés A. Belmoro

~ Voz Padre ~



El mar se llena de voces
y los pétalos no saben qué escuchar ni qué decir.
¿Qué solemne alma te pregunta quién eres?
Has puesto mi vocablo contra mí.
¿Qué haremos con lo que quedó de mi voz?

            Luces que se evaporan en el aire
            cruces y las armas entre mis dientes.
Hablad del padre mío que se posó delante
                        de las hierbas y palomas.
Temblores en los pétalos
un rocío humano que me imita.
¿Qué se contempla al ser mi padre
del gran silencio?

Así muere tu voz poeta.
No sabrás qué hablar el día que mueras.
            Voces entrantes al árbol.
            Este árbol con sonrisa amarga
            frágil como un silencio entre humos.
Sé que fui, afuera las cadenas en el dormitorio.
¿Qué harás en este calabozo de paredes crudas?

En el hogar se oye un silencio
            del lado ansioso.
            Hermano, las voces son solamente del alba
y de nadie más.

¿Crecemos para crecer aún más?
Se van diluyendo los ecos de la voz que aguardaba
con una paloma
y una rosa.

Ahora vemos el torrente
como una voz ansiosa.
Todo es inútil, oh viejo poeta.
¿Por qué no estás muerto en el árbol que escalaste?

Y yo me voy con él para poder
temblar de vuelta, voz que atardece.
            Voz que nos mira
            mirad todo aquel montón
            de hierbas y ecos.

Estamos saltando entre aguas que se estancan
aguas estancadas que azotan.
Río del cielo, silba y pasa volando como una voz.

            Pétalos desde los árboles que brotan
como ceniceros gigantes de muertos.
Me llegó tu voz ahora padre
como un pichón pasando en el aire.
También se mira a un amor
                        completo y jubiloso
que se va soñándome.
Las voces que entren a este lado
jamás sabrán qué decir.
            Desde la casa entran los ojos
                        que ya se iban marchitando.

Es probable que tu voz no sea ya la misma clara.
            A colores disparados hacia el sol.
Portales que llevando, llevan las luces.
Llegó tu suspiro y todo se va con él.

Árbol, ¿has olvidado el sonido de tus hojas?
Tu poesía se parece a la mía saliendo de una almendra.
Dolor en el pecho del hijo que ya es tuyo.
Sí, es tuyo aquel año de primavera
un invierno resignado.
            Flores que miran el retorno del viejo padre
            se ha abierto la llanura a tu paso por mundos.
¿Qué vocablo es ese trino que desconozco?
Vimos a los pétalos volando sin saber cuál es su vuelo
pero ya lo hemos visto todo.

¿Cuándo entraste a mi mente entre tantos espíritus ajenos?
            El mar se llena de almas
            y la vida es como tu poesía,
            oh poeta.

de  Paredes Azules

Andrés A. Belmoro (Chile, Hualpén. 2010) poeta y estudiante. Ha publicado textos en revistas literarias como Montaje, Cinosargo y Mal de Ojo. Desarrolla actualmente proyectos vinculados a la poesía chilena contemporánea. Los Molinetes del Fuego corresponde a su primer libro.

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