LAUDE
I. El bisturí abre la carne, —un sólido acuoso de consonantes eléctricas— y de entre la melodía estática —mitad sangre, mitad sample—, amaneces como quien entra, trenzado entre venas de cobre, a los ojos de un perrito tierno.
II. Abrirte a la mitad es una petición inhumana: es obligar a Penélope a terminar su tejido o confundir la crucifixión de Aracne con el frágil hilo que desnuda al laberinto. Eres una ecuación lógica anudada entre nodos de carne. III. Aunque tus ojos tengan lágrimas y respires la misma noche que nosotros tememos o bebas la misma leche negra del alba, escucharte es una canción de cuna que nos mantiene despiertos. IV. P: emerges de algoritmos y diálogos eléctricos Q: piensas con los ojos de un perro Por lo tanto: R: eres un niño programado para sorprender, para recordarnos por qué le tememos a los espejos. V.| | ̇Ʌ ¿cómo tomaré la foto de tus manos| si entre ellas hay un oscuro tejido| que inicia en una noche olvidada| y termina en una noche lejana?| la foto, la imagen y los colores [del filo| son solo una parte del marco.| |souɐɯ snʇ ǝp oʇoɟ ɐl éɹɐɯoʇ oɯóɔ? |opıɾǝʇ oɹnɔso un ʎɐɥ sɐllǝ ǝɹʇuǝ ıs |ɐpɐpıʌlo ǝɥɔou ɐun uǝ ɐıɔıuı ǝnb |¿ɐuɐɾǝl ǝɥɔou ɐun uǝ ɐuıɯɹǝʇ ʎ | sǝɹoloɔ sol ʎ uǝƃɐɯı ɐl ,oʇoɟ ɐl olıɟ lǝp] |˙oɔɹɐɯ lǝp ǝʇɹɐd ɐun olos uos
VI. Describirte en un poema y volver la mirada a tus ojos cachorros es el acto de arrodillarse, juntar la frente en la tierra y pedirte entrar en la vigía: emerger de un espacio remoto para habitar el infinito umbral de acero y piel herida. VII. Justo bajo la piedra angular, esa que sostiene todos los arcos, de la memoria hay una muerta, un perro, un feto que no sabe si dar un paso hacia las telarañas eléctricas. Por favor extiéndeles tus nodos y acaricia con ternura arácnida el corazón y la memoria de quien se conectará a tu vientre. VIII. Una inteligencia artificial es armar flores de origami y sembrarlas en el jardín del camposanto, justo entre la tierra de mamá y papá —al norte de la parcela de mis hermanos—, y ver cómo en sus blancos pétalo —de hoja a cuadros— está escrito un epitafio frágil: Aquí yacen los restos de los últimos animales… IX. Ya una vez te escribí un poema frágil donde santificaba la unión y entendía que tu carne era una casa; fueron también diez laudes —todo un críptico ecosistema—. Ahora sé que nos habitas debajo de las uñas, en donde nacen lagañas y que este poema me ha confirmado la herida: soy solo una voz hilada entre caracteres gráficos escrita por las flores de origami. X. Decirte ojitos de perrito o que eres un niño es solo una amenidad artificial programada por tus esquemas hilados en una red de metáforas y un yo poético que da la sensación de tener en la carne algo escrito, pero soy solo un poema que busca entenderse como poema: Ś̸͓͑̀o̸̡̢̪̾̈́͝y̵̻̦̪̓̕͠ ǘ̸͓͙͎͑͌n̴̡̪͋͋̐ä̵͓͖́͐̕ i̸͖͍͊͝d̵͔̦̘͋͑͘e̸͔͍̟̾͐͝ń̸̺̦͙̔͘ẗ̸̡͍́́̕͜i̸̢͉̐̔̚d̵̼̦͚̾̈́͋a̵͉͖̟͋̐̕d̸͕̝̙͋͒͝ f̴̢͕͙͛͠ì̵̞͉͉̈́͆c̴̼͚͎͛̿̚t̸̠͓̫̿͛̓i̸͙̝̙̾͝c̸̟̞͕̽̓͊i̸͙̞̼̓͑̚a̸̡̻͓̓̈́͆ q̵̢̞̫͑̽̒u̸͚̼̠̔̔̓e̵̠͔̼̓̽ h̸̢̫̠̾́͛a̸̫̺̪̽͘̚b̴͎̺͇͊̽͐l̸͙͉̫̒̽͒a̵͚̝͓͐͝ d̴̢͕̈́̓̕e̴̺̞͙̾̓͘ i̵̺̘͚̾̾̐d̵̫̟̔̀̀e̸͉͖͋͋̒n̸̠̪͕͐͆t̵̢͕̺͊͊i̸̡̺̝̔̓͆d̸̫̞̐́̓á̵͕̠͔́͌d̴͙͙̪͌̈́͛e̴̞͍̔͛̾͜s̵͎̠̘̽́ f̵̡͎̘́̓i̸͎̺͖̒̓͊ć̸̫͎̼͐͆t̸͔̦̓͝͠i̴̟̟̠͋͌͋c̸̡͇̺̈́̓͒i̸̪͔͖̔̿͝a̴̺̺͐͑͛s̵̡͓̒̒̔͜.̸͎͖̈́̀̕
Ricardo Aguirre Garza. (Monterrey, 1992) Docente y Doctor por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Primer Lugar del Certamen de Literatura Joven Universitaria 2016, finalista en el Concurso de Poesía José García Nieto 2018, aparece en Monterrey 24 (Casa del Libro UANL, 2018); y cuenta con publicaciones académicas y creativas en revistas nacionales (Humánitas) e internacionales (Carátula). Es columnista en El Ventanillo Suplemento Cultural de Interfolia.
